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el norte
Jueves, 18 de febrero 2016, 10:45
Debido a los suaves inviernos que estamos viviendo los últimos años sin heladas fuertes, la oruga de la procesionaria está extendiéndose de manera preocupante los pinares de nuestra región. Se trata de una plaga autóctona totalmente establecida en la Península Ibérica a la que es imposible, ni siquiera recomendable, erradicar por completo. Es una plaga que raramente mata a los pinos, pero reduce el crecimiento de la masa forestal y la debilita, siendo más vulnerable a otros patógenos.
El daño es muy llamativo durante el invierno ya que los pinos aparentemente están secos, pero al llegar la primavera con el nuevo follaje recuperan el color habitual. Las heladas fuertes de -8 / -10 º C hacen que mueran la gran mayoría de orugas, pero a falta de estas, la manera de controlar la plaga es el control y la lucha biológica.
La lucha biológica consiste en fomentar la presencia de aves insectívoras como herrerillos y carboneros que se alimentan del insecto. Desde las asociaciones forestales de Ávila y Valladolid, que aglutinan a más de 1.000 propietarios forestales particulares, se ha centralizado el reparto de cajas-nido para los propietarios forestales asociados, instalándose más 500 durante los últimos meses.
Para ello, antes del invierno se colocan cajas-nido colgando de las ramas de los pinos, para que los pájaros las utilicen para hacer sus nidos señala Carlos Mantecas Alonso, técnico de la Asociación Forestal de Ávila-. Estas aves hacen un nido nuevo cada año por lo que, al acabar el verano, es necesario abrir la caja y limpiarla de los restos del nido antiguo que han abandonado para que quede limpio de cara a la siguiente primavera.
La caja-nido que se facilita está fabricada para que dure varios años, con la tapa frontal desmontable para facilitar la limpieza del nido viejo. La instalación de las mismas se facilita mediante unos ganchos que se cuelgan de las ramas de los pinos.Las asociaciones forestales lamentan que la Administración medioambiental «no apoye ni colabore en el control de esta plaga forestal siendo íntegramente a cargo del propietario, no existiendo un proyecto generalizado por comarcas para el control y mantenimiento de este insecto en niveles de infestación bajos».
Además, la prohibición por parte de la Unión Europea de realizar tratamientos aéreos, hace muy difícil poder controlar la procesionaria, siendo, la instalación de cajas nido un apoyo fundamental para la lucha contra este insecto
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