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Víctor Vela
Viernes, 22 de enero 2016, 13:33
Fue el viernes. Por la noche. Y el puesto en el que asaban un cerdo estaba a rebosar. Una fila enorme. Gigantesca. Los bocatas tenían tan buena pinta que era difícil pasar de largo. Andrés acompañó a su novia al baño y, ya puesto, «como estaba al lado», decidió esperar mientras hacía cola para conseguir uno de los bocadillos.
¿Y no notó nada extraño?
¡Qué va! Estaba buenísimo. Además, era grandecito. Con un pan como de chapata, gordito. Costaba cuatro euros y te lo llenaban con tiras de cerdo.
El cerdo en cuestión estaba asándose ahí al lado. Dando vueltas y más vueltas. Un reclamo de lo más apetecible. «Lo cortaban luego en unas tiras, tipo kebab, y te las ponían en el bocadillo».
Y la salsa, ¿no?
Sí, pero fíjate que yo lo pedí sin salsa. Le di a probar un poco a mi novia y sí que me dijo que estaba un poco picante, pero yo no noté nada, quizá porque estoy un poco más acostumbrado a ese sabor.
Quizá. El caso es que Andrés es una de las personas hospitalizadas por el brote de salmonelosis. Ayer mismo, a media tarde, recibió el alta. Compartía en el Río Hortega habitación con otro de los afectados. Su compañero de cuarto sí que lo comió con salsa. «Los médicos me han explicado que la bacteria podría estar en uno de los recipientes, pero que, como se usaban pinzas y paletas para colocar la carne, tal vez también llegó allí». De hecho, estos gérmenes se pueden transmitir, y podría ser el caso, por una indebida limpieza y desinfección de las superficies de trabajo y los utensilios que han estado en contacto con carnes crudas.
¿Cuándo comenzó a notar los síntomas?
Yo comí el bocadillo el viernes. Y el sábado por la noche las pasé canutas. Aguanté allí en Motauros, pero a las 5:30 horas o así volví para casa. En el viaje de Tordesillas a Arroyo estaba hecho una mierda.
Cuenta Andrés que acudió el lunes al ambulatorio de Pilarica y que allí le comentaron que todo apuntaba a una gastroenteritis normal. Sin más complicaciones. Así que le mandaron a casa. «Me pasé toda la noche devolviendo». Al día siguiente acudió a Urgencias. Yya le ingresaron. «Me dijeron que había sufrido una deshidratación tan severa que incluso me había afectado algo al riñón».Ayer por la tarde recibió el alta. Todavía tendrá que volver al hospital para el seguimiento.
Y su compañero de habitación...
Me contó que había estado en Motauros con gente de Málaga y que se volvieron para allá que no veas. Tuvieron que parar en Plasencia para que les atendieran y ahora hay algunos ingresados en Málaga.
De acuerdo con el registro oficioso que efectúa el motoclub, el 80% de los afectados serían aficionados vallisoletanos. El resto, llegados de otras provincias. «Desde Motauros nos han pedido todos nuestros datos para estar en contacto con nosotros», apunta Andrés, quien explica que el responsable del puesto de bocadillos, Carlos, se ha puesto en contacto con él para excusarse e intentar darle explicaciones.Juan Carlos Ruiz, de Motauros, asegura que el hostelero está «preocupado» y que se ha puesto a disposición de la organización para «ayudar o aclarar» cualquier extremo.
«En el hospital nos han dicho que tenemos que presentar una denuncia», indica Andrés, un habitual de la cita motorista en Motauros (que este año ha reunido a 14.700 inscritos) y también de Pingüinos.
Y ahora, ¿volvería a comerse un bocadillo en alguno de estos puestos?
Claro. Ha sido solo mala suerte.
El presidente del motoclub, Juan Carlos Ruiz, explica que la alarma saltó el domingo, cuando una joven alertó a la organización de que no se encontraba bien. Hablaron de inmediato con el responsable del puesto. «Nos enseñó la salsa. Nos explicó que la hacía con el agua que suelta el cerdo, pimiento, vino tinto, algo de cerveza... Como no utilizaba huevo y era solo un caso, pensamos que ahí no estaría el problema», comenta Ruiz.
Pero luego empezó a llamar más gente con síntomas parecidos. Y todos decían haber comido ese bocadillo de carne de cerdo, comprado en un puesto ya clásico en Motauros (acude desde hace cinco años procedente de Portugal) y que también ha visitado las pasadas ediciones de Pingüinos. La organización de Motauros ha recibido la notificación de 50 afectados.
Desde el Servicio Territorial de Sanidad confirmaron por la mañana la identificación de quince. Este departamento «ha obtenido tres resultados de coprocultivos con positivo, aunque este tipo de establecimientos no están obligado a guardar muestras testigo, por lo que Sanidad no dispone de muestras de los alimentos presuntamente implicados». Eso complica la localización exacta del brote. Por lo que los médicos han explicado a sus pacientes, el origen estaría, posiblemente, en el recipiente que usó el hostelero para guardar la salsa y que podría contener la bacteria.
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