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Jorge Moreno
Domingo, 21 de junio 2015, 12:58
Bocinas que sonaban a otra época y ruedas con diámetros que hoy no pasarían las parámetros de seguridad por falta de estabilidad, pero sí de velocidad, porque algunos de los Renault siguen superando los 100 kilómetros por hora. La capital vivió ayer por la tarde un episodio de nostalgia nada televisiva, sino real al ver como más de un centenar de turismos, con más de 25 años, circularon por el paseo de Zorrilla para presumir luego ante decenas de curiosos de diseño y carrocería en la zona central de la Acera de Recoletos.
Todo gracias al esfuerzo de la Asociación de Amigos de Renault España, que por segundo año puso en marcha la cita de Vallclassic, un encuentro para nostálgicos y coleccionistas de coches de los años 50, 60 y 70.
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La Asociación reclamó un mayor compromiso de la ciudad, del nuevo Ayuntamiento también, para recuperar la historia que tuvo la marca automovilística en el desarrollo industrial y económico de los años 50, y que todavía hoy se mantiene.
Por ello, Carmen Rodríguez Jiménez-Alfaro, presidenta del colectivo, explicó que «estamos trabajando para que Valladolid pueda tener un museo que sea referente nacional de la industria del automóvil. Merece la pena apostar por nuestra historia y una unión que dura 60 años entre Valladolid y Renault. Entiendo que los momentos son complicados, pero poco a poco podemos conseguir cosas con la participación de la iniciativa privada».
La posibilidad de desarrollar un Centro Histórico de la marca del rombo en la capital fue «bien vista y a estudiar» por la nueva concejal de Cultura, Ana Redondo, que asistió a la gala organizada por la asociación, y que contó además con la participación de alumnos de la Escuela de Arte Dramático y un desfile con trajes de época confeccionados por la joven diseñadora vallisoletana Patricia Tascón, premio Diseño Joven en Salamanca.
La organización de esta edición contó con el respaldo del concesionario Vasa Arroyo, cuyo propietario es uno de los hijos del también fundador de Fasa, Santiago López.
Una épica empresarial
El principal promotor de la llegada de esta industria a Valladolid fue Manuel Jiménez-Alfaro, un militar ingeniero de armamento que peleó hasta conseguir que los franceses le autorizasen a utilizar su patente para fabricar coches de Renault en la ciudad.
«Los empresarios galos lo rechazaban una y otra vez, porque no querían darle bazas económicas al régimen de Franco», explicó su familiar, Carmen Rodríguez. La puesta en marcha de la factoría arrancó en 1951 con la constitución de Fasa y con una aportación inicial del ingeniero de 50.000 pesetas.
Por ello, Vallclassic pretende consolidarse como un evento que atraiga cada año a los centenares de propietarios de turismos Renault que todavía guardar en sus garajes estos coches. Algunos de ellos reconocían que tienen dificultades a la hora de localizar piezas y material de los viejos modelos, una circunstancia que es uno de los objetivos de la Asociación de Amigos.
En la edición de ayer se pudieron ver de cerca vetustos automóviles matriculados en Cádiz, Sevilla, Madrid, La Coruña, Oviedo, Lugo, León, Palencia, Salamanca o Barcelona. El modelo protagonista fue el R-8, que este año ha cumplido los 50 años desde el inicio de su fabricación. También se pudieron ver los Renault 7, fabricado en España totalmente, y los clásicos R-6, R-9, y R-11.
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