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J. ASUA
Martes, 10 de enero 2012, 11:19
O se produce un cambio drástico en la agónica situación del mercado inmobiliario, algo improbable a día de hoy, o el soterramiento en su tramo urbano sufrirá un nuevo retraso. El alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, reconoció ayer, tras mantener una reunión con el Consejo Social de la ciudad, que la venta de las primeras parcelas del entorno de la estación de Campo Grande con las que se pagará el túnel podría demorarse más allá de 2013 si la situación de crisis del ladrillo continúa. «No vamos a tirar un suelo que es muy importante y, a lo mejor, hay que ponerle un poquito de freno», dijo el primer edil tras el encuentro de este órgano.
El alcalde insiste en que para nada se renuncia a la operación urbanística más importante que afronta Valladolid, pero en esta ocasión prefiere poner la venda un año antes de que se pueda producir una herida de la que la Junta o la Cámara de Comercio ya habían advertido recientemente: fiar el soterramiento a la venta de pisos con la que está cayendo no parece la mejor solución para poder afrontarlo.
El plan de trabajo firmado con las entidades que financian la operación contemplaba sacar al mercado el próximo año las primeras piezas de suelo liberado en el entorno del Paseo de Farnesio, una vez que los talleres de Renfe se muden a sus nuevas instalaciones del Páramo de San Isidro a finales de 2012. De hecho, en el acuerdo con el sindicato bancario se establece que en 2013 hay que vender terrenos por valor de 108 millones de euros y un año después, otro tanto. Total: 216 millones en dos años. Parte de ese dinero se destinaría a amortizar el préstamo de 400 millones y parte a pagar las obras del túnel urbano. En esta zona del barrio de la estación -la joya de la corona, como se la ha definido-, hay 26 parcelas con cabida para 2.088 viviendas libres, 576 protegidas y 130.200 metros cuadrados de superficie comercial en la que se prevén dos grandes torres de 90 y 110 metros de altura. En el Ayuntamiento empiezan a ver las orejas al lobo y prefieren no pillarse los dedos ante las complicadas perspectivas de que ese suelo vaya a tener una buena acogida por parte de constructores y promotores. Si finalmente se decide retrasar la enajenación de suelo, la Sociedad Alta Velocidad deberá renegociar con los bancos las condiciones del crédito. En este sentido, cabe recordar que las conversaciones para lograr el préstamo de 400 millones con el que de momento funciona Valladolid Alta Velocidad fueron arduas. No obstante, fuentes consultadas confían llegar a un pacto con los prestamistas en caso de que sea necesario, ya que las entidades lo que buscan es recuperar su dinero.
Dudas municipales
Es la primera vez que Francisco Javier León de la Riva admite que esos terrenos podrían tener dificultades para su venta a pesar de situarse en un lugar tan atractivo y céntrico. El pasado mes de noviembre, en el foro Valladolid Avanza, organizado por El Norte, el alcalde se mostraba optimista y acotaba que las tasaciones del suelo fueron muy prudentes. Fueron los representantes de la Junta de Castilla y León y de la Cámara de Comercio los que dudaron de la viabilidad de la operación si se confía únicamente en la recuperación de un tocado mercado de la vivienda. Preguntado por la posibilidad de buscar otras fuentes de financiación, el alcalde reconoció ayer que le «encantaría» que el Gobierno central y la Junta aportaran más dinero para la obra, pero matizó que en este momento «pintan bastos». ¿Se retrasará pues el soterramiento? «Tampoco desistimos de la prolongación del soterramiento hacia el sur, que encarece la obra en 40 millones de euros, pero prefiero ir un poco más despacio que desistir», añadió.
Fue el pasado mes de julio cuando el primer edil apuntó las últimas fechas concretas sobre el proyecto. En 2013, desmontaje del viaducto de Arco de Ladrillo y construcción del túnel para coches; en 2014 la tuneladora entraría por Pilarica y cuatro años después, en 2018, las vías habrían desaparecido de la superficie y el 'pasillo verde' estaría urbanizado.
¿Se mantendrá este cronograma? De momento es una incógnita y por eso la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado ha solicitado que mientras el proyecto no se ejecute, los barrios de las riberas de las vías, «afectados por una ausencia de inversiones durante años con la excusa de un soterramiento que no llega», sean objeto de acciones de permeabilización -con pasarelas mecánicas si es preciso- y acciones que corrijan la degradación de tapiales, aceras y viales colindantes.
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