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Richard Rogers (a la derecha), junto con su socio Simon Smithson, momentos antes de la conferencia pronunciada en la Escuela de Arquitectura. :: RAMÓN GÓMEZ
Rogers: «El nuevo Valladolid necesita 25 años para hacerse realidad y hoy en día es un proyecto que habría que repensar»
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Rogers: «El nuevo Valladolid necesita 25 años para hacerse realidad y hoy en día es un proyecto que habría que repensar»

El urbanista que ha diseñado la ciudad que surgirá sobre las vías se muestra convencido de su viabilidad, «aunque sea con retraso» Richard Rogers Arquitecto de la operación urbanística del soterramiento

TERESA LAPUERTA

Sábado, 8 de octubre 2011, 11:33

¿Llegará algún día a hacerse el 'nuevo Valladolid', esa propuesta urbanística que vendría después del soterramiento y que serviría para financiarlo? Richard Rogers, el padre técnico de la criatura, el arquitecto encargado del diseño de los barrios que surgirán sobre las vías enterradas, dice que sí, que habrá 'nuevo Valladolid', que la iniciativa «se acabará haciendo realidad». Pero (porque hay un pero que no se le escapa a nadie), que «muy posiblemente» esa brutal transformación de la ciudad llegará «con retraso». El prestigioso urbanista entiende que la iniciativa, que su ambicioso proyecto, «necesita 25 años para hacerse realidad» y que, por lo tanto, sería posible esperar a que amainara el temporal económico para que se completaran los trabajos. «España es un país magnífico. Al igual que el resto del mundo tiene problemas económicos, por supuesto que es así, pero estoy convencido de que va a salir a flote». O sea, que con esta esperanza de un futuro boyante, quizá haya que esperar al final de la crisis para poder ver concluido el proyecto porque, aunque «necesario para hacer las cosas más sencillas y cómodas para la ciudad», en realidad «no tiene por qué hacerse ahora mismo». Palabra de Rogers. Eso sí, alertó de que no hay que quedarse con los brazos cruzados.

El arquitecto, galardonado ayer con el Premio Gabarrón de Artes Plásticas, pronunció por la mañana una conferencia en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y dejó muy clara su postura: «Hay que repensar, pero no olvidar, el 'nuevo Valladolid'. Se acabará haciendo», asegura, «aunque sea con retraso». «Lo único que nadie se puede permitir en estos momentos es no hacer nada. Debemos seguir trabajando para mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos y para ser respetuosos con el medio ambiente. El de Valladolid es un proyecto en el que se combinan ambos objetivos», apostilló Rogers.

La primera parte del enunciado, la de mejorar la calidad de vida, vendrá de la mano del «cosido del entorno dividido» por el ferrocarril. La segunda, la apuesta medioambiental, llegará una vez enterradas las vías, puesto que el espacio liberado constituye «una oportunidad fantástica para hacer un paseo verde, crear un dominio público y conectar todo el centro de la ciudad por este paseo verde», informa Ical. El modelo de ciudad que defiende Rogers es aquel que configure un «punto de encuentro para las personas» porque «necesitan la proximidad» con sus conciudadanos y un entorno que «evite la segregación entre la vida y el trabajo». Esta coherencia de la construcción de los diseños con las exigencias medioambientales y la sostenibilidad es, precisamente, una constante en la obra del urbanista, que ayer reconoció que no es el momento de introducir cambios en el proyecto de reordenación urbana de Valladolid (presentado públicamente en marzo de 2008, después de tres años de trabajo por parte de su equipo de arquitectos), aunque sí que habría que «esperar» a ver cómo evoluciona el panorama financiero: el global y el nacional.

El proyecto en los terrenos que queden liberados por el soterramiento comprende una superficie de 98,61 hectáreas, e incluye un gran corredor, de hasta 60 metros de ancho y más de cuatro kilómetros de largo, que cruzará la ciudad, según recuerda Europa Press. La cuestión primordial es que su financiación está planeada a partir de la venta de las parcelas urbanizables que resulten de los espacios que actualmente ocupan los talleres de Renfe y las vías férreas. Las dificultades económicas han llevado al Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento de Valladolid y la Sociedad Alta Velocidad a retrasar los plazos de ejecución del túnel y del proyecto del arquitecto británico.

El alcalde, Javier León de la Riva, se atrevía este mismo verano a poner fechas a la desaparición de las vías. El regidor escenificó el 30 de junio una reunión con asociaciones de vecinos, empresarios y miembros del Consejo Social de la Ciudad para dar «información pura y dura» sobre el estado de las obras y fijar un calendario de trabajos. A finales de 2012 habrá concluido la mudanza a los nuevos talleres de Renfe en el páramo de San Isidro. En 2013 comenzará el desmontaje del viaducto de Arco de Ladrillo y presumiblemente se comenzarán a vender las parcelas del nuevo barrio de la estación. En 2014 la tuneladora empezará a horadar la ciudad por Pilarica. En 2018, dentro de siete años, habría concluido el soterramiento... pero seguiría la operación urbanística. La venta de parcelas terminaría (dicen) en 2022 y luego habría que levantar los pisos. Palabra de Rogers: 25 años.

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