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JORGE SANZ
Domingo, 11 de septiembre 2011, 04:28
Reconocido en diciembre de 2004 como Parque Natural, el entorno de la localidad segoviana de Montejo de la Vega de la Serrezuela conforma uno de los parajes, por su biodiversidad, más ricos y atractivos de España. Es una zona que, según explica el presidente del Fondo para el Refugio de las Hoces del Riaza, Fidel José Fernández, podría «competir con las mejores reservas naturales del mundo».
Situado en los alrededores del embalse de Linares, fue reconocido en la Ley 5/2004 como Parque Natural por «la singularidad geomorfológica y botánica que tiene, así como por la rica comunidad de aves rupícolas que habitan en el mismo». Al cuidado de este particular espacio se encuentra el Fondo para el Refugio de las Hoces del río Riaza, en el que colaboran centenares de voluntarios y varias docenas de fotógrafos que varias veces al año se encargan de realizar los censos de las distintas especies que allí habitan.
Más de mil personas vigilan cada año la evolución de las 324 especies de vertebrados que frecuentan la zona. La supervisión de los 239 tipos de aves que se dejan ver por el refugio y la fase de cría de los 127 tipos de pájaros que allí se reproducen son las dos principales obsesiones de hombres como Fidel José Fernández, quien explica cómo hasta hace 5 ó 6 años el estado de la reserva mejoraba año a año. Sin embargo, desde la declaración de este espacio como Parque Natural, se ha percibido un ligero declive en la biodiversidad de los alrededores del refugio.
Su biodiversidad
La nómina de especies que habitan en el entorno del Parque Natural es extensísima. La variedad de aves y pájaros que sobrevuelan las inmediaciones del refugio recoge a especies de todo tipo. Desde aves pequeñas como el mochuelo o el autillo hasta el buitre leonado, el halcón peregrino o incluso una pareja de águila real. Según el censo de este mismo verano, esta pareja no ha conseguido criar con éxito. Aunque si lo hizo en 2010, cuando sacaron adelante dos nuevos pollos.
Aunque hay diferencias según qué especies, los últimos censos apuntan en línea general a un empeoramiento de la situación de la reserva. Las cifras que arrojan los últimos recuentos en lo que a cría se refiere no son especialmente positivas. Las causas apuntan en su mayoría a la acción del hombre. La persecución directa, la modificación del hábitat o los parques eólicos son algunas de las razones que pueden estar dificultando la reproducción, y por tanto la supervivencia, de algunas aves de la zona.
El entorno de las Hoces del río Riaza alberga una de las colonias de buitres más importantes de Europa. Y aunque las causas citadas puedan parecer suficientes, el principal problema al que se enfrentan estos animales es la falta de comida. La legislación regional que, según explica el presidente del refugio, «impide a los ganaderos dejar a los animales muertos en el monte» es una de las principales causas de la muerte del buitre.
Esta normativa obliga a los ganaderos y pastores a pagar un seguro y a depositar sus reses en unos contenedores cuya recogida cuesta a la administración, según el cálculo de algunos naturalistas, unos 150 millones de euros al año. Fidel José Fernández no entiende que se esté gastando esta cantidad y que además, por lo que supone incinerar esos cadáveres, «se esté contaminando por algo que los buitres hacen gratis». Explica que además se está contravniendo la normativa europea, «que sí permite dejar a los animales muertos en el monte y en los comederos de buitres». Desobedecer la legislación europea «no solo está suponiendo un desembolso innecesario, sino que además está haciendo un flaco favor a una especie que encuentra en la falta de alimento su principal causa de desaparición», indica.
Desde 2004 la zona fue reconocida como Parque Natural, algo que lejos de suponer una ayuda parece haber puesto en riesgo el bienestar de las aves y demás vertebrados de la reserva. Fernández no entiende que si se declara un lugar como espacio protegido, se empiecen a organizar visitas para llenarlo de gente. Cree que «las molestias de los visitantes se han sumado al problema del hambre», comprometiendo el futuro de las especies del refugio. Piensa que, junto con el hambre, las visitas son el principal enemigo del buitre, la especie 'estrella' de la zona.
Altruismo
De lo que sí se sienten especialmente orgullosos, y también aliviados, es de la cantidad de personas que participan del buen funcionamiento del refugio. El carácter completamente desinteresado de quienes participan en los censos y en el mantenimiento de la reserva ha resultado clave para que hoy en día siga activa su labor.
El conocido naturalista Félix Rodríguez de la Fuente participó de los inicios del Fondo para el Refugio. Cuenta Fidel José Fernández que compartió vivencias con el famoso documentalista entre 1972 y 1980, año en el que el expedicionario burgalés sufrió el accidente de avioneta que acabó con su vida el día de su 52 cumpleaños. «Era la única persona conocida que nos apoyaba», y fue de gran ayuda porque «hubo gente que no entendía», que alguien se pusiera al cuidado de aquel espacio.
Fernández es doctor en Matemáticas y profesor de Análisis Matemático en la UNED. Con 54 años, lleva prácticamente desde su adolescencia implicado en el devenir de la biodiversidad de la zona y el cuidado y vigilancia de las aves de las hoces. Junto con Rodríguez de la Fuente, y otros naturalistas menos conocidos como Hoticiano Hernando y Daniel Magnenat, han conseguido hacer del refugio uno de los activos naturales más importantes, ya no de toda Segovia, si no de buena parte de España.
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