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VICTORIA M. NIÑO
Miércoles, 22 de junio 2011, 02:34
Los hijos naturales vienen con un pan bajo el brazo; los adoptados, con una lengua. Y no porque a su habitual tierna edad la dominen, sino porque abre una curiosidad inmediata en los progenitores. Alberto Requejo empezó a asistir a clases de hindi un año después de que llegara Smitha, en 2006. Su amigo Jesús Arribas le acompañó a las aulas de la Universidad de Valladolid, donde este farmacéutico, titular de la botica de Pedrajas de San Esteban, se había licenciado en Clásicas. Allí comenzó lo que ha devenido en la primera gramática de hindi para estudiantes españoles con el también primer diccionario. Hasta ahora solo había traducciones. Arribas y su profesor Vijayakumaran firman 'Hindi fácil', que incluye un cedé para guiar la pronunciación y que ha sido publicado por la UVA.
«A mí se me dan mal los idiomas y al principio me resultó muy difícil. Luego coges enseguida el alfabeto pero la gramática es otra cosa, los verbos les ponen al final, las preposiciones son posposiciones...», explica Alberto. Jesús está más habituado a otras gramáticas y la hindi la tilda de «fácil porque tienen formas verbales parecidas a nosotros, las concordancias de género y número en adjetivos es igual, no tienen declinaciones. Lo que me parece imposible es la pronunciación. Hay hasta cuatro tipos de 'd' yotros tantos de 't', por citar dos ejemplos». Arribas destaca la raíz indoeuropea de esta lengua que considera «más cercana al latín que al griego, pero más sintética, más escueta».
Los apuntes de clase de Jesús Arribas llamaron la atención de su profesor quien, con el tiempo, le propuso transformarlo en gramática de referencia. Ha acabado siendo un volumen de 612 páginas, impreso en la India, con una tirada de 400 copias.
«Lo único que había era un pequeño manual que sacó la mujer de un embajador en 1970», aclara Arribas, quien lo hubiera titulado simplemente 'Hindi'. Fue Vijayakumaran quien añadió lo de 'fácil'.
El hindi, junto con el inglés, son los idiomas oficiales de la India; sin embargo, cada estado tiene lengua propia. «A Smitha la recogimos en Calcuta con tres años, pero en realidad ella era de Assam, donde hablan bengalí. No sabemos qué idioma comenzó a escuchar cuando era un bebé. A Isabel y a mí nos gustaría acercarla un poco al idioma de su país. Ahora la llevamos a actividades de la Casa de la India, a fin de cuentas, es una india de Viana de Cega», cuenta su padre.
El idioma no fue un problema a su llegada a España. «Teníamos en casa a Luta, una niña saharaui que había venido más veranos en acogida. Tenía entonces diez años. Coincidieron unas semanas y nos ayudó mucho porque se entendían y jugaban sin hablar», dice Alberto Requejo. Entre los usuarios potenciales de la gramática estará Smitha, a la que sus padres quieren llevar pronto a conocer su país.
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