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Jueves, 24 de febrero 2011, 12:08
Jesús Pascual ofreció una fascinante conferencia sobre los gustos y las costumbres en la época (1502-1559) en la que Valladolid fue el escenario permanente de la Corte. «Es una época muy interesante porque Valladolid era el centro del mundo, puesto que en manos del imperio estaba el mundo conocido. Es muy interesante y una época poco conocida en algunos aspectos porque en otros son harto repetidos, como el nacimiento y el bautizo de Felipe II o episodios como la época de Felipe III, ya en el siglo XVII, cuando Valladolid fue la capital de España. Todo el período anterior, hasta 1559, ha sido poco estudiado».
Jesús Pascual afirma que «Valladolid era un hervidero, con la Corte, los embajadores, los artesanos, los nobles. Lo que me parece más interesante de aquella época, por deformación profesional, es el uso del arte. El arte se utilizaba como una herramienta para la representación y la presentación del poder. A veces pensamos en el arte como pintura, escultura y en esta época, apenas se tenían en cuenta, la pintura era un arte casi secundario. Lo que más llamaba la atención era las armaduras, los tapices, las joyas, los vestidos, todo lo que servía para poner en escena todo ese juego de poder y las relaciones poderosas que convertían al arte en un elemento muy importante».
El poder de la apariencia
Igual que ahora «lo que había que hacer era mostrarse en público, dejarse ver. En aquella época se vestían armaduras a medida y vestidos costosísimos, aunque luego cada uno en su casa viviera como en una cuadra o tuviese una situación económica próxima a la ruina. Pero en público había que mostrarse como alguien poderoso».
Doctor por la Universidad de Valladolid, Jesús Pascual destaca que «La zona de San Pablo era donde apiñaban las casas de los nobles. El número exacto de palacios a veces lo exageramos, pero es verdad que había muchísimos puesto que en Valladolid estaba los hombres más poderosos de la tierra y vivían los monarcas, sus oficiales, sus servidores, los embajadores extranjeros».
Todo ese periodo abarca «desde 1502 hasta 1559, cuando Felipe II vuelve de su periplo europeo y traslada rápidamente la Corte a Toledo y luego a Madrid. Es verdad que en 1560 y 1590 la Corte volvió en alguna ocasión, pero ya no vivió de forma constante. Por ese motivo ponemos un punto y aparte en 1559 en el Valladolid cortesano».
El coro popular que dice que a Felipe II lo sacaron por una ventana para ser bautizado «es una leyenda muy vallisoletana que quiero desterrar del mundo de la historia y que permanezca en la leyenda. Los testigos hablan de cómo la comitiva salió por la puerta del palacio Pimentel y un recorrido con cinco grandes arcos triunfales hasta la iglesia de San Pablo».
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