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MARÍA JESÚS CACHAZO
Domingo, 27 de junio 2010, 03:16
Aunque nació en Santiago de Compostela, Jesús Miguel de Toro Santos, más conocido como Suso de Toro, acaba de cerrar una antigua herida al descubrir sus orígenes toresanos; una historia que ahora narra, en 'Siete palabras'. En la novela, que ha presentado esta semana en la capital y en Toro, mezcla realidad y ficción y le ha servido para dar respuesta a algunas preguntas sobre el origen de su familia y su apellido.
-'Todo empezó en Toro'. Así se presenta su último libro, 'Siete palabras'. Pero, ¿qué empezó en Toro?
-Empieza la búsqueda de algo que parece que era invisible para mí y que, en cambio, era la cosa más visible, mi propio apellido. Recuerdo que en mi infancia todos los niños se reían de mí en la escuela porque es un apellido infrecuente en Galicia, pero nunca me pregunté por él. En realidad no me había preguntado por mi apellido ni por una parte de mi familia.
-¿Cómo inicia la investigación sobre el origen de su apellido?
-Por casualidad. Durante un viaje, mi compañera y yo paramos en Toro, en el hostal Doña Elvira. Y esa noche sucedió algo mágico, me desvelé y empecé a pensar que no sabía nada del hombre que nos había dado el apellido, mi abuelo paterno, al que nunca había conocido, del que no me habían hablado y ni siquiera sabía cómo se llamaba. A pesar de que decidí esa misma noche que quería investigar y escribir un libro, lo fui posponiendo. En un viaje que me llevó a Sayago, Cuba, Madrid y que acabó Toro, acompañado de José Navarro Talegón, conocí el torno del convento en el que había sido abandonado aquel niño que fue mi abuelo. Lo más curioso es que cuando llegué al convento me di cuenta, diez años después, de que ese torno estaba a 50 metros del lugar en el que yo había dormido, por eso, todo empezó en Toro y acabó en Toro; es decir, cuando llegué al final del viaje había vuelto casi al principio.
-¿Qué consiguió descubrir de su abuelo paterno, Faustino de Toro?
-Descubrí que había sido un niño abandonado en un hospicio y, claramente, el origen del apellido se explica por que había sido abandonado en un hospicio de Toro.
- Esta novela, ¿ le ha servido para curar heridas del pasado y llenar un vacío personal?
-A mí, y también a mis hermanos, nos ha servido para llenar un vacío, algo con lo que viví durante toda mi vida pero, llegada una edad, de repente me di cuenta de que me faltaba algo y de que era algo importante porque ese personaje, esa historia había sido muy importante en la vida de mi padre y, de algún modo, también se nos había transmitido a los hijos. Esta es una historia para que la lea cualquiera y, de hecho, al traducirse a otras lenguas, este libro lo leerán personas que nunca han estado en Toro. Sin embargo, para mi familia este libro cuenta una historia muy particular y aunque yo he disfrutado mucho escribiéndolo, creo que mis hermanos en parte están disfrutando también y están encantados con conocer Toro, pisando lugares que eran parte de nuestra historia. Somos seis hermanos, y poco a poco, los voy trayendo a Toro para que conozcan la fuente de su apellido y una fuente de su vida.
-Este viaje por su pasado le ha llevado también a fraguar amistad con personas que le han ayudado a descubrir parte de su pasado...
-La verdad es que he hecho amigos muy buenos. Por ejemplo, con José Navarro Talegón he hecho una amistad que creo que será para siempre. Llegado un momento de la vida y con una cierta edad, uno se va desanimando y piensas que ya no vas a seguir haciendo amigos o que no me volverás a enamorarte, pero me alegro muchísimo de que a estas alturas de mi vida, hay podido conseguir una amistad tan fuerte con José Navarro Talegón. Es más, estamos ya planeando, junto a mi hermano Antonio que es catedrático de literatura inglesa, hacer cosas en Toro como organizar algún congreso o algún encuentro, aprovechando las instalaciones que tiene la Fundación González Allende y las posibilidades que tiene la ciudad y que son enormes, aunque todavía no están aprovechadas.
-¿Qué tipo de encuentro se podría organizar en Toro?
-Creo que en la ciudad de Toro se podrían organizar encuentros de traductores y ya estamos tejiendo otras cosas que se podrían hacer, por lo que estamos ya haciéndonos un poco más toresanos, estamos en un proceso de toresanización.
-Sus visitas a Toro le han servido para escribir sobre otros valores de la ciudad.
-Sí y me ha encantado, sobre todo el vino. Para la presentación que hicimos en la feria del libro de Madrid había hablado con bodegas Fariña, envió a la editorial unas cajas de vino y ofrecimos vino de Toro a los asistentes, más de un centenar de personas, y la editorial repartió embutidos y queso de Zamora. Este libro tiene una relación muy fuerte con la realidad y con lugares. Por eso me alegra mucho pueda dar pie a que una persona que lo lea diga: «Tengo que conocer esa ciudad».
-Gran parte del público descubrió a Suso de Toro por 'Madera de Zapatero. Retrato de un presidente', ¿volvería a escribir de la misma forma esta biografía?
-No me arrepiento en absoluto, aunque me ha traído muchos trastornos. Me ha dañado mucho como escritor, algo que me parece injusto, porque creo que la obra literaria hay que valorarla sin más; sin juzgar las opiniones del autor o al propio autor, sino el texto. Cuando yo leo una obra no me preocupa si el autor es de izquierdas, de derechas, si es buena o mala persona. Escribir esta biografía me dañó mucho y es algo contra lo que me revelo, aunque no me sirva de nada, y lo volvería a hacer ya que la escribí por convicción y porque me pareció que eran injustos los ataques que estaba recibiendo el presidente del Gobierno, ya que me parecía que era una persona muy distinta de lo que decían de él. Entonces creí que había que ayudarle para que pudiera exponer sus ideas y quise retratarle como yo le veía.
Libro decente y sincero
-¿Cómo definiría esta biografía sobre José Luis Rodríguez Zapatero?
-Creo que es un libro decente, sincero, que puede gustar o no y su calidad, puede ser buena o no, pero es un libro que hice conscientemente. No ha variado mi opinión sobre el presidente del Gobierno; otra cosa que sí ha variado mucho es la situación. Esta situación de crisis está afectando a nuestras vidas, a nuestros trabajos, que ya nunca serán como era hace dos años. Me refiero al plano del consumo, a los planes de gasto que hacemos las personas y las familias, o a los cálculos que hacemos de la vida, tenemos que revisarlos todos. Yo mismo lo estoy revisando, es decir estoy dejando la profesión de escritor para pasar a ocupar una plaza en un instituto. Era profesor funcionario en excedencia, llevo 16 años viviendo de la literatura y el periodismo, pero ahora vuelvo a otra cosa y que también tiene relación con la crisis que está afectando a las empresas de comunicación, a las editoriales y al público.
-'Siete palabras', ¿será, por tanto, su último libro?
-Este libro pienso que será mi firma. He escrito cerca de una treintena de libros de ficción y novelas, de periodismo y de opinión, pero con este libro cierro realmente todo lo que quiero escribir. Después de 'Siete palabras' voy a dejar la literatura como profesión y, por lo pronto, pienso dejar de escribir libros y dejar que pasen unos años, luego ya veremos.
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