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SANTIAGO DE GARNICA
Lunes, 31 de mayo 2010, 03:05
Se disputan los entrenamientos del Gran Premio de Mónaco de 1976. De pronto, el Mclaren número 11 se detiene en la horquilla de Loews. El piloto saca del habitáculo una Nikon y enfoca hacia uno de los balcones del hotel que da nombre a la famosa curva. Allí, en lo alto, a lo lejos, una bella joven expone a los rayos del sol su no menos bello trasero. Y aprieta el disparador... El fotógrafo era James Hunt atento, como siempre, a las curvas de dentro y fuera de la pista.
El singular piloto británico había nació en Belmont y con 18 años inició los estudios de medicina. Un día se fue con un amigo a ver una carrera de coches y dejo de pensar en otras cosa. A su padre, exitoso corredor de Bolsa, le horrorizaba que su hijo se convirtiera en corredor, pero James era un rebelde... con causa, la de ser piloto de Fórmula 1, así de claro.
Adquiere un Mini de segunda mano, lo prepara y debuta en BrandsHatch en 1967, en una de esas típicas carreras británicas de club. Va muy rápido y pasa a la Fórmula Ford. En una carrera cae a un lago y a punto esta de ahogarse. Pero progresa y pasa a la Fórmula 3. En esta categoría nadie regala nada, pero no pide regalos, busca el triunfo con una conducción muy arriesgada que le lleva a ganar o a estrellarse; le llaman 'Hunt de Shunt', algo así como 'Hunt, el de los golpes'. Pese a que parece un temerario, muchas veces votima en 'boxes' atenazado por el miedo que le produce el recuerdo de cada carrera, pero cuando está en pista nada le para...
Su carrera deportiva no pasa un buen momento en la temporada de 1971. En Chemay, Bélgica, toma parte en una carrera de Fórmula 3. Entre una tanda y otra de entrenamientos le cuenta sus problemas a otro piloto, Bubbles Horsley, que le escucha atentamente y le tiende una mano presentándole a su patrón, Alexander Hesketh.
Lord Hesketh
Lord Thomas Alexander Fermor-Hesketh, tercer barón de Hesketh, había nacido en 1950 y a los 21 años tomó posesión su fortuna familiar, que se encamina a los coches de competición, a la F3, donde hace correr los monoplazas Dastle, de no muy buena fama. Hunt y Hesketh conectan rápidamente y el rubio piloto pasa a ser compañero de Horsley en el equipo del aristócrata. La base del 'team' se encuentra en la propia casa de los Hesketh, en Eaton Neston, cerca de Towcester en Northamptonshire, donde las cuadras de caballos se reconvierten para acoger los coches de correr.
De la Fórmula 3 pasan a la 2, donde corren con un chasis March con malos resultados. Y, sin pensárselo mucho, lord Hesketh decide no perder más el tiempo -«puestos a pasar por idiotas, es mejor hacerlo en la Fórmula 1»-, y compra un chasis March 731/3 de Fórmula 1. Para debutar, con 'glamour, of course', aparece en el Gran Premio de Mónaco donde ancla su yate en el puerto y se pasea con un Rolls por las calles. Su entrada en el mundo de la Fórmula 1 es vista entre risas y críticas, pero a los chicos del Hesketh Racing no les importa. Las fiestas nocturnas son largas e inenarrables, pero cuando sale el sol el equipo funciona a la perfección bajo la mano de hierro de Bubbles y de un joven ingeniero llamado Harvey Postlethwaite, poco amante de los convencionalismos, que cuenta con su ingenio y con el dinero de Hesketh para transformar el poco competitivo March en un coche de verdad.
Y Hunt, el único piloto, rueda por la pista sin complejos entre los grandes de la F1; noveno en entrenamientos y sexto en carrera cuando rompe. Y en el tercer Gran Premio, Francia, Hunt ya es sexto, y en el siguiente, Inglaterra, hace la vuelta rápida en carrera y termina cuarto. Y el 29 de julio , en Zandvoort, escenario del Gran Premio de Holanda, se sube al tercer escalón del podio tras los pilotos de Tyrrell, Stewart y Cevert. Y finaliza la temporada con un magnífico segundo puesto en el Gran Premio de los Estados Unidos.
Son el equipo revelación de la temporada, se han situado entre los mejores con un March por el que nadie daba una libra y se preparan para construir su propio coche. El encargado del diseño es, por supuesto, Postlethwaite.
Hunt corre los dos primeros Grandes Premios de 1974 con el March y debuta el nuevo Hesketh 308 en el GP de Sudáfrica, en Kyalami. Mantienen su estilo de fiestas, chicas y champán, pero ahora son un 'top team', e innovan dentro y fuera de la pista; el propio Hasketh se pone a vender (una idea de Bubbles) camisetas y recuerdos con el símbolo del equipo, un pequeño y sonriente oso de peluche, en una época en que nadie hablaba aún de 'marketing'. E invitan a estrellas del rock o a conocidos chefs a las carreras (otra cosa que harán más tarde el resto de equipos). Su lema es 'Racing for Britain and Racing for You' y se definen como 'the biggest little racing team in the world' , algo así como «el más grande de los pequeños equipos».
Esa temporada es irregular, con diez retiradas en otros tantas carreras -por rotura o salidas de pista-, pero Hunt termina tercero en tres ocasiones y gana una prueba no puntuable: el Daily Express International Trophy en Silverstone.
En 1975 las cosas no pueden empezar mejor, con un segundo puesto en Argentina, posición que se repetirá en Francia y Austria. Pero nada comparable con el primer triunfo, lo que sucede en Zandvoort, Holanda. Hunt traspasa los medios especializados y se convierte en una figura célebre. Bajo el mono de correr, su camiseta con la leyenda 'Sex is breakfast for champions', es toda una declaración de intenciones.
Termina cuarto en el Mundial, pero llega el fin de una etapa. La fortuna del aristócrata no puede soportar ya los gastos del equipo y al final de la temporada venden los 308C al multimillonario Walter Wolf, que prepara su propio equipo. Y Hunt se va a Mclaren, donde sustituye a Emerson Fittipaldi ,que ha montado con su hermano Wilson su propio equipo.
Ese 1976 será el mejor de su vida deportiva y uno de los más emocionantes de la Fórmula 1 gracias a su duelo contra Lauda y Ferrari. Ambos se conocen muy bien pues habían compartido piso en Londres en el inicio de sus carreras deportivas. La clave de aquel año estuvo en el 1 de agosto en Nurburgring. Hunt, tercero del mundial, había ganado en Gran Bretaña, pero le quitaron los puntos pues debía cumplir una sanción por irregularidades en las medidas del alerón detectada en España. El británico está rabioso y hace el mejor tiempo en entrenamientos. En carrera Lauda sufre un espantoso accidente en la primer vuelta que a punto está de costarle la vida. Hunt gana y está a 35 puntos de Lauda y faltan siete carreras. Luego es cuarto en Austria y primero en Holanda. Está a 14 puntos de Lauda, que retorna en Monza, es cuarto, y Hunt no puntúa. A continuación el británico gana en Canada (Mosport) y USA-Este (Watkins Glen).
Ya sólo le separan tres puntos del austriaco, cuando llega el último Gran Premio, el de Japón. En Monte Fuji llueve de forma aterradora y los organizadores piensan en suspender la carrera, pero no se atreven pues se trata del primer gran premio en el País del Sol Naciente y las tribunas están abarrotadas. Se da la salida, la visibilidad es casi nula y Lauda se retira. A diez vueltas del final Hunt entra en boxes con una rueda pinchada y cuando sale va noveno. Bajo el agua, va adelantando coches sin saber si son retrasados o si van por delante, y al pasar bajo la bandera a cuadros piensa que es quinto. Se baja del coche enfurecido y se dispone a pegarle un puñetazo a su patrón, Teddy Mayer, al que considera culpable de su derrota. Mayer logra evitar el golpe y le grita que es tercero y por tanto campeón del mundo. Empieza la fiesta.
En 1979 está harto de la F1 (la muerte de Peterson el año anterior le había ya afectado mucho) y se marcha. Vive a su aire, en medio de fiestas y excesos pero en los ochenta empieza a ver las cosas de otra forma y cambia su ritmo de vida. Ahora se cuida más, deja el alcohol y el tabaco, hace más deporte, pero en la noche del 14 de junio de 1993, en la bella casa de Wimbledón donde vivía, su fiel pastor alemán se da cuenta que su dueño le ha dejado; el corazón de James Hunt, su enorme corazón, había dejado de latir.
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