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TRES NAVES. Réplica de la iglesia de San Salvador de Toro, una de las obras más representativas del mudéjar zamorano./ F. JIMÉNEZ
Mudéjar en miniatura
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Mudéjar en miniatura

En una sola jornada es posible disfrutar del parque temático de Olmedo y de los castillos de Coca y Medina del Campo

ESTRELLA ALONSO

Viernes, 9 de abril 2010, 03:01

L a muralla de piedra que lo encierra, vista así, desde el exterior, ya promete. El interior no decepciona. El Parque Temático del Mudéjar de Castilla y León, en Olmedo, supone un sinfín de posibilidades educativas para cualquier edad y con cualquier intención: desde las más educativas a las puramente lúdicas.

La más trivial consiste en comprobar lo escurridizas y rápidas que pueden llegar a ser las lagartijas: las decenas que pueblan las paredes de piedra entre el romero de los jardines del parque. Pero es la disculpa perfecta para empezar a ver todas las plantas que los pueblan, acompañadas de los correspondientes paneles explicativos. La colección botánica del parque resulta un libro perfecto al aire libre en el que es posible ver, entre otras cosas, las especies vegetales que crecen en Castilla y León.

Pero a lo que se va básicamente a este parque es a ver miniaturas. E incluye las de dos ríos, el Adaja y el Eresma, que discurren entre plantas y jardines con sus cascadas y descensos rápidos hasta desembocar en un lago central. Con él, con las montañas y con los túneles juegan varias vías férreas. Concretamente, cinco recorridos. Y es que otra de las actividades más llamativas es contemplar el magnético recorrido de los trenes en miniatura, con reproducciones perfectas de puentes, estaciones o grúas de carga de sus vagones. Los más pequeños serán capaces de observar, vuelta tras vuelta, cómo avanzan locomotora y vagones por unos raíles con menos de un palmo de separación.

Y, por fin, arte. Reproducciones a escala de la arquitectura mudéjar de Castilla y León en un recorrido que no tiene ni pérdida ni desperdicio. El castillo de Coca (Segovia), La Asunción (Muriel de Zapardiel, Valladolid), San Salvador (Toro, Zamora)... Y así hasta 18 réplicas que, en algunos casos, es posible visitar por dentro. Los castillos de Coca y de Medina del Campo, por ejemplo, a la medida de pequeños príncipes, son capaces de poner a prueba las habilidades de los adultos para pasar por puertas de apenas un metro, de trepar por escaleras de caracol no aptas para tacones o de asomarse, al fin, a la torre más alta sin sentir vértigo. Alicia en el País de las Maravillas, tras comer cierto extraño pastel, debió de sentir algo parecido a lo que cualquiera de más de un metro y medio experimenta en uno de estos castillos.

25 minutos en coche

La experiencia es un trampolín perfecto para otras visitas con pretensiones un poco más altas. Aproximadamente, de la talla de dos construcciones reales, ambos con raíces en una misma familia, la de los Fonseca. Se trata del Castillo de Coca, en Segovia, y del Castillo de Medina del Campo, en Valladolid. Ambos se encuentran a apenas 25 minutos en coche de Olmedo, por lo que suponen el complemento perfecto para una jornada dedicada al arte mudéjar.

Si la visita a Olmedo se produce por la mañana, existen dos posibilidades antes de encaminarse a Coca o Medina por la tarde: comer un bocadillo en el merendero del que dispone el parque o reservar en alguno de los excelentes restaurantes que jalonan la Villa de Olmedo. Para la primera opción es necesario tener en cuenta que a las 14.00 cierra el recinto, por lo que la comida deberá ser más bien temprana. El lugar dispone de máquinas expendedoras de bebidas, pero el bar no está en funcionamiento, así que la comida depende de cada visitante. Otra posibilidad es un plan mixto: comida a primera hora para los más peques y mientras éstos duermen la siesta en sus sillitas los padres pueden hacer un alto en la jornada ante una buena carta.

A la vuelta de ese descanso esperan dos castillos: el de Coca y el de Medina. Ambos están abiertos por la tarde, pero tal vez sea preciso elegir para no enfrentarse a una jornada maratoniana. El segoviano supone un construcción encuadrada en el arte gótico mudéjar español. Concretamente, una de las edificaciones más representativas. En el recorrido será posible ver la capilla, la Sala de Armas, la Sala Museo, la Sala de los Peces, la Sala de los Jarros, la sala anterior a la mazmorra y la propia mazmorra. La de los Jarros cuenta con una acústica muy especial. Tanto, que también es conocida como la Sala de los Secretos.

En cuanto al Castillo de Medina, fue el lugar que habitaron Juana la Loca o César Borgia, este último en contra de su voluntad. Entre sus atractivos están la estrecha cámara que en sus orígenes contaba con ventanas al exterior y que la reina usaba como mirador o la torre del homenaje más alta de Castilla. La opción, para rematar desde Medina, es encaminarse a Madrigal de las Altas Torres, pueblo digno de visita. Está a 27 kilómetros. El parque temático reproduce dos puertas de la villa abulense, la de Cantalapiedra y la de Medina.

Si el visitante del parque temático prefiere no abandonar Olmedo, en la propia villa es posible contemplar los edificios originales de dos de las reproducciones en miniatura. Se trata de las iglesias de San Miguel y de San Andrés, ambas del siglo XIII. También es posible ver el palomar que se reproduce en el parque temático.

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