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Encina dañada en el bosque de Riofrío. El Norte
Las grandes nevadas dañaron más de 1.200 encinas en el bosque de Riofrío

Las grandes nevadas dañaron más de 1.200 encinas en el bosque de Riofrío

Solo las labores de limpieza de las ramas y los troncos caídos costarán 100.000 euros

carlos álvaro

Segovia

Sábado, 24 de marzo 2018, 19:17

A medida que han pasado las semanas, la magnitud de los daños ocasionados en la vegetación por las nevadas de enero y febrero ha emergido con nitidez. Los destrozos en el arbolado de la ciudad han estado a la vista de todos desde el primer día, pero poco –o nada– ha trascendido del desastre natural acontecido en el bosque de Riofrío, propiedad de Patrimonio Nacional, donde el peso de la nieve ha dañado más de 1.200 encinas centenarias, algunas de manera irreversible. Un paseo por los alrededores del Palacio Real de Riofrío pone el vello de punta: encinas cachadas, partidas literalmente en dos, ramas desgajadas, troncos arrancados de cuajo... Patrimonio Nacional todavía no ha acometido el desbroce y la limpieza de las ramas caídas –operación que, según fuentes consultadas, costará 100.000 euros–, pero la tarea más costosa llegará después, cuando haya que acometer la reposición de las encinas que la nieve tronchó. Culminado el anterior, el pasado noviembre, Patrimonio Nacional está pendiente de la puesta en marcha de un nuevo plan silvopastoral para incluir en él el proyecto de restauración del bosque y las medidas que conlleva.

Los daños no alcanzaron la misma magnitud en los jardines del Palacio Real de La Granja, donde el peso de la nieve arrancó algunas ramas que Patrimonio Nacional ya ha retirado echando mano de recursos propios y las contratas que trabajan con el organismo. La intervención en Riofrío va a llevar mucho tiempo porque los daños son «gravísimos».

En Segovia capital, la Concejalía de Medio Ambiente tiene todavía meses por delante para cerrar completamente la herida que el temporal causó en la masa vegetal urbana. Durante estos días, al trabajo de las podas propias del invierno se unen las tareas de desbroce, limpieza y restauración, en lo posible, de las zonas más dañadas. Un ejemplo es la tala del cedro de la plaza de San Marcos, que tenía problemas de anclaje y corría ciertos riesgos, o los trabajos que se vienen realizando desde hace semanas en el Pinarillo, donde la devastación alcanzó cotas desconocidas, al menos en nuestros días.

Es difícil cuantificar la masa de arbolado dañada. Los técnicos de Medio Ambiente estiman que supone el 5% de los 10.000 árboles que hay en la ciudad y sus barrios incorporados, aunque la sensación que el ciudadano tiene es que los estragos han sido mayores, quizá porque los pinos piñoneros o los cedros son especies muy notorias, según el concejal de Medio Ambiente, Jesús García Zamora. Es lo que ocurre en el Pinarillo, en cuya ladera abundan los claros. Como en este lugar predomina el pino piñonero, el porcentaje del volumen afectado es mucho mayor. «En el Pinarillo, los efectos de la nieve fueron muy grandes. El pino piñonero no tiene muy buen anclaje en ese terreno, por lo que el daño ha sido mayor. En cualquier caso, la naturaleza ha obrado. Llevaba años sin nevar tan copiosamente, así que este año se ha caído todo lo que se tenía que haber caído en veinte años. Tras las tareas de desbroce y limpieza, trataremos de reforestarlo poco a poco y, junto a las pinos (que siempre habrá, aunque solo sea por mantener la toponimia del lugar), iremos incorporando especies que en el futuro planteen menos problemas, como la encina, el almendro o incluso alguna sabina», desvela García Zamora.

Catastrófico

Después de la nevada de los días 6 y 7 de enero, la primera gran nevada del año, el concejal habló de «catástrofe medioambiental». No era para menos. La nieve había tronchado cientos de ramas e incluso partido en dos algún que otro árbol, como ocurrió en el paseo del Salón. Ejemplares sanos y jóvenes sucumbieron ante el peso de la nieve acumulada. Los valles del Eresma y el Clamores, las alamedas del Parral y la Fuencisla, el Pinarillo, el jardín del instituto Mariano Quintanilla, el de los Huertos, el parque de la Dehesa, los Jardinillos de San Roque, la plaza de la Merced, la propia Plaza Mayor e incluso el barrio de Nueva Segovia fueron las zonas más afectadas. «Quizá lo más doloroso fue comprobar la caída de árboles singulares como los cedros del jardín de San Roque, de la plaza de la Merced y del Mariano Quintanilla. Las ramas y troncos tronchados son irrecuperables. Ahí es donde se ven realmente las heridas», asevera.

Garantizada la seguridad de las personas durante las horas que siguieron a las nevadas, los equipos del servicio de Parques y Jardines, el personal de la empresa Acciona y la llamada Unidad Especial no han tenido un momento libre. «En el Pinarillo, por ejemplo, se ha realizado un trabajo inmenso, pues ha habido mucho que desbrozar, retirar ramas, astillarlas y sacar una gran cantidad de masa vegetal. La eliminación de los residuos requiere de medios externos... En fin, todavía no hemos acabado», explica García Zamora. De momento, los operarios se emplean a fondo en las podas: «Teníamos que haber acabado ya, pero el invierno viene largo y nos da margen. La poda de los árboles de Juan Carlos I está prevista tras la Semana Santa, y luego, en función del tiempo, pararemos o no».

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