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Sara Dueñas (izquierda), María Ángeles Rubio y Luis Díaz Viana muestran el libro.
Lo que se cuece al amanecer

Lo que se cuece al amanecer

Ángeles Rubio recoge en su publicación, la primera de la Colección de Becas del Instituto de Cultura Tradicional, ritos y artes rítmicas que tienen lugar en las horas del despertar

el norte

Viernes, 12 de diciembre 2014, 12:22

La entradilla interpretada por Pablo Zamarrón a la dulzaina y Javier González Sacristán al tambor abrió ayer la presentación en la Diputación del libro Canciones de aurora, albas y danzas al despertar en el folklore de la provincia de Segovia. Una perspectiva sociocultural, del que es autora María Ángeles Rubio Gil.

Es la primera publicación de la Colección de Becas de Investigación concedidas por el Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero, y ha estado tutorizada por el catedrático del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, investigador del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid y miembro del consejo asesor del Instituto de la Cultura, Luis Díaz González de Viana.

La directora del Instituto, Sara Dueñas, se mostró muy satisfecha de poder presentar el libro, «una alegría doble en este caso, pues sirve para iniciar la nueva Colección de Becas de Investigación del Instituto». Esta labor investigadora es una de las que más satisfacciones da al organismo dependiente de la Diputación Provincial.

Precisamente, Luis Díaz Viana destacó «lo mucho que ha conseguido el Instituto en sus dos años de vida». Respecto al trabajo de María Ángeles Rubio, aseguró que era complejo, y obedecía a un «planteamiento arriesgado y ambicioso». El catedrático recordó que cuando «empecé a recopilar el romancero de Soria, todo el mundo me decía que de eso ya no había nada».

«La pervivencia del folclore en cuanto a creatividad popular tiene que convivir con los procesos de transformación que se están produciendo y adaptarse a ello. De eso habla el libro y ese es su enfoque», apuntó Díaz Viana, quien ha prologado también la publicación. «En las horas del amanecer continuó se fragua y se cuece lo que van a ser las tradiciones y ritos conocidos por todos».

Por su parte, María Ángeles Rubio, profesora doctora en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y titular de Universidad por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación docente e investigadora (ANECA), se mostró muy agradecida a la Diputación y a Luis Díaz Viana por la oportunidad que le han dado.

Licenciada en Sociología, así como en Ciencias Políticas y de la Administración, ha dirigido múltiples investigaciones, es colaboradora habitual de medios de comunicación y tiene en su haber veinte libros académicos y de ensayo. «Este es un regalo reconoció que me han hecho a los 50 años, pues mi sueño siempre fue encerrarme en la antropología, desde que leía a Julio Caro Baroja».

Seguidora confesa de María Zambrano, apuntó que, como ella u Ortega y Gasset, se ha venido a Castilla. «Soy una intrusa gracias a que hay personas que han creído en mi proyecto académico. No creía en la política, ni en la universidad. Estaba triste y desmotivada. Me he pasado la vida escribiendo ... y ahora he conocido un pueblo que me ha devuelto la ilusión. En este tipo de provincia y país cabemos todos».

Tres ámbitos

Rubio recoge una serie de ritos y artes rítmicas que tienen lugar en las horas del despertar, y que en Segovia enmarca en tres ámbitos de interés general: para unirse a esos momentos de la fiesta (reboladas, bailes de rueda y toro del aguardiente), para participar en el espacio de la religiosidad más popular (romerías en ermitas, rogativas y rosario de la aurora), y para la preparación del rito (santeras, vestideras, jotas de alcaldesas y mayos).

La investigadora apunta que el folclore musical segoviano participa de tradiciones que probablemente han subsistido desde épocas pre-cristianas, adaptándose a las festividades religiosas. En este sentido, cita las mojadas, los ritos de expulsión (cencerradas, campanadas, tracas del baile de brujas) y los cíclicos, como las sanjuanadas, marzas, mayos o de la cosecha como la maña y el espíritu del cereal.

En momentos de modernidad, María Ángeles sostiene que la juventud y las administraciones han revitalizado el folclore manteniéndose constantes provinciales desde primera hora con grupos de dulzaina en rebolada-pasacalles, y fiestas de toros sin muerte de la res, del tipo campera-encierro y/o probadilla.

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