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Juan Francisco Sáez (i) y Javier García Herrero, en la filatelia Doblón, rodeados de monedas, sellos, álbumes, libros y viejos objetos.
La 'casa de los coleccionistas' cambia de manos

La 'casa de los coleccionistas' cambia de manos

La histórica filatelia Doblón, que ha funcionado como punto de encuentro y tertulia de coleccionistas, continuará abierta pese a la jubilación de su dueño

Carlos Álvaro

Domingo, 19 de octubre 2014, 12:30

Juan Francisco Sáez Pajares Juan de Doblón para los amigos se jubila y deja el negocio. Pero no teman los coleccionistas segovianos, que son muchos y muy variados, que la filatelia Doblón seguirá abierta, y lo que es mejor, funcionando como punto de encuentro y tertulia de los aficionados a recolectar monedas, sellos, postales, fotografías, juguetes, relojes y todo tipo de objetos con unos cuantos años de más. El relevo lo toma Javier García Herrero, publicista de carrera pero profundo conocedor del mundo del coleccionismo y sus entresijos. García Herrero, apasionado de la numismática y la filatelia, presidió durante cinco años la Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia e impulsó, junto al propio Juan Francisco Sáez, la creación de la Asociación Segoviana de Numismática y Coleccionismo, que actualmente encabeza.

«Llegó el momento de decidir si esto se cerraba o continuaba y decidimos que siguiera abierto porque, tanto Javier como yo, creemos que es una tienda que sirve de referencia para el coleccionismo de la provincia; la única que toca todas las ramas: monedas, billetes, sellos, postales, fotografías, grabados, libros, juguetes...», afirma Juan, que abrió el negocio en 1985, cuando todavía se dedicaba a la enseñanza. «Después de unos años compatibilizándolo, opté por dejar las aulas y dedicarme de lleno a la tienda, que ha sido para mí una gran pasión», sostiene con cierta nostalgia. «Me da muchísima pena, sí, pero es la vida. El coleccionismo es una enfermedad, un vicio, una vocación, y de hecho pienso seguir asistiendo a las convenciones numismáticas que se celebran en toda España por puro placer», remacha.

Javier mira a su maestro fijamente. Amigos desde hace años, con él ha aprendido mucho. El próximo 6 de noviembre, en el campus María Zambrano, lee una tesis dedicada a la moneda como vehículo de publicidad y propaganda que le ha llevado más de cinco años. «Es un reto grande para mí, empezar la carrera otra vez y coger el testigo de Juan, que no es baladí, porque Juan tiene un nombre en Segovia y fuera de Segovia. Es un reto porque el negocio ha rendido a plena satisfacción durante 29 años. Y no es poco conseguir que siga así. Mantendré el nombre, Doblón, y por supuesto, la misma filosofía. ¡No quiero quitar ni el polvo! [risas] En serio, la tienda conservará no solo las líneas de negocio que ha tenido Juan, sino ese alma que ha hecho de este local un pequeño centro cultural, de tertulia, de punto de reunión e intercambio de los apasionados de la historia. Todos los investigadores segovianos hemos pasado alguna vez por aquí a preguntarle a Juan. La tienda de Juan ha sido como un museo en el que las cosas se podían tocar y yo quiero que eso siga así», afirma el nuevo propietario.

Anécdotas

Casi treinta años dan para mucho y Juan Francisco Sáez se lleva consigo un saco repleto de anécdotas y buenos momentos, como cuando tuvo en sus manos dos centenes de oro acuñados en el Real Ingenio de Segovia. «No pudimos traerlos, pero solo el hecho de tocar piezas tan valiosas ha constituido la mayor satisfacción que he tenido», confiesa. Su tienda también ha funcionado, en cierto modo, como casa de empeños y no han sido pocos quienes han intentado engañarlo. «Ha habido de todo. ¡Y claro que han querido engañarme! Para evitar eso tienes que tener conocimientos... ¡Hoy mismo ha venido un señor que asegura tener una moneda de oro de Vespasiano que ni ha traído!» Un buen día alguien intentó endosarle varios sacos de duros alfonsinos falsos, e incluso ha habido quien le ha ofrecido, a un precio módico, colecciones de monedas «de esas que regalan los periódicos». «El de los duros vino con los sacos, pero nada más dejar caer el primero en el suelo me percaté de que las monedas eran falsas. El sonido que hizo el golpe era inconfundible. Ya le dije: no me hace falta verlas; se las puede llevar. Aquí solo entran monedas auténticas», comenta.

Una de las mayores preocupaciones de Juan ha sido conseguir para los aficionados segovianos, particulares o instituciones, monedas acuñadas en las cecas segovianas. «Tuve el honor de hacerle a Caja Segovia la colección de monedas segovianas que posee, con piezas interesantes, de verdadero valor. Y es una de las grandes satisfacciones que me llevo: haber podido ayudar a devolverle a Segovia esas monedas que aquí se acuñaron. Luego, hay otras piezas que han adquirido coleccionistas particulares a los que he tenido el placer de asesorar; y en cuanto a billetes, grabados o libros, puedo decir lo mismo».

En Segovia hay muchos coleccionistas, especialmente de monedas. El pasado, la historia, pesan mucho. «Tenemos una serie de coleccionistas de nivel alto que van buscando piezas de Segovia únicas, espectaculares. Luego, hay un coleccionista medio que, ahora, con la crisis, está más solapado, pero irá saliendo a flote de nuevo; El coleccionista de inversión, en este momento, está desaparecido», afirma Juan. «Dedicarte a esto tiene una cosa: es una carrera que no se acaba nunca, porque empiezas, sigues, sigues, y es interminable. Nunca dejas de aprender. Si quieres abarcar todos los campos del coleccionismo tienes que asistir a infinidad de subastas, leer cantidad de libros y permanecer plenamente informado y al tanto de lo que sale al mercado. Es así. Y es vocacional cien por cien», añade.

El relevo en la única filatelia que le queda a Segovia llega en un momento interesante desde el punto de vista numismático, porque la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ha anunciado la emisión de una moneda de plata, con un valor facial de 10 euros, conmemorativa del 250º aniversario de la fundación del Real Colegio de Artillería de Segovia. Además, no puede pasar desapercibido el cambio de reinado, con todo lo que ello supone. En numismática, los reinados cuentan como lecciones bien diferenciadas. «Es un otoño apetecible subraya Javier. La de la Academia es una moneda de Segovia y, por tanto, empiezo con algo muy segoviano. También saldrá en breve la primera moneda con la efigie de Felipe VI, una pieza conmemorativa de la proclamación; y a la vuelta del año, tendremos los euros españoles del nuevo monarca. Son cosas que, para arrancar, animan mucho».

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