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Sabor a historia«Fue todo un avance para el barrio, porque era el primer colegio público»
Sabor a historia«Fue todo un avance para  el barrio, porque era el primer colegio público»
GUMERSINDO GONZÁLEZ ALUMNO EN 1931

Sabor a historia«Fue todo un avance para el barrio, porque era el primer colegio público»

El colegio Miguel de Cervantes, en el barrio de Delicias, celebra los 75 años de su creación

FIDELA MAÑOSO F. MAÑOSO

Domingo, 23 de abril 2006, 02:00

Pasillos y ventanales amplios, escaleras de madera, baldosas antiguas... La memoria se activa y a pesar del silencio reinante -los niños están en clase- se oye el bullicio de otros escolares, de aquellos pequeños repeinados con pantalón corto y blusita, y esas niñas con guardapolvo y lazo en el pelo con los colores de la bandera nacional, que acudían a la primera escuela pública en el populoso barrio de Las Delicias. El recuerdo de la historia pone en funcionamiento la máquina del tiempo y nos devuelve a enero de 1931, pocos meses antes de que se proclamara la II República.

Era el 10 de enero, sábado, cuando se inauguraba oficialmente el grupo escolar Miguel de Cervantes con la asistencia de autoridades como el arzobispo Gandásegui, el alcalde de Valladolid, Federico Santander; el grupo de docentes integrado por 14 profesores, así como los 500 niños y niñas escolarizados, a quienes repartieron bocadillos y pasteles.

EL NORTE DE CASTILLA daba amplia cobertura a esta noticia, en sus páginas del 11 de enero de 1931, encabezada con este titular: «Se inaugura con toda solemnidad el grupo escolar Miguel de Cervantes». Y así fue. Era todo un acontecimiento en Delicias, ya que vino a satisfacer la creciente demanda de los padres de entonces que se venían quejando al Ayuntamiento de no contar con una centro de primera enseñanza gratuita. La necesidad era evidente. A mediados de los años veinte el populoso barrio solo contaba con una escuela de párvulos y tenía censados 5.000 habitantes, de los que entre 600 y 800 eran niños.

La noticia

El periódico daba cuenta de las características del edificio, «construido sobre un solar de 56.000 pies cuadrados», que fue proyectado por el arquitecto escolar Joaquín Muro Antón. «Mide dicho edificio 168 metros de perímetro por once de altura en el cual están instaladas en la planta baja seis clases capaces para 300 alumnos, dotados también de biblioteca... Son dignos de mención, en primer lugar, las grandes dimensiones de las clases con una altura de cinco metros de piso a techo, y los departamentos dedicados a lavabo, urinarios y WC con aparatos sanitarios de china blanca de la mejor calidad». El edificio, de estilo castellano antiguo y construido por Julián Varona, está actualmente catalogado y protegido.

María Jesús Renedo es la actual directora del centro que, en su época de esplendor, contó con más de un millar de alumnos y que ahora tiene 180. Tras veinte años al frente del Miguel de Cervantes, señala que es toda una institución, y que este homenaje que ahora se celebra con motivo de su 75 aniversario es más que merecido, al mismo tiempo que se quiere hacer extensible a todas aquellas personas que les han precedido en el centro y han dejado su huella en el mismo. El lema del colegio sigue siendo 'La escuela de siempre, la educación de hoy'.

Nació en Valladolid, en mayo de 1925, en la calle Embajadores, en Las Delicias, un barrio en el que sigue residiendo. Aunque le faltaban cuatro meses para cumplir los seis años, Gumersindo González Ramos pudo matricularse en el grupo escolar Miguel de Cervantes formando parte de la gran hornada de alumnos que lo inauguraron. «Fue todo un avance para el barrio, porque era el primer colegio público y pudimos ir todos».

Recuerda que su primer día de clase fue vestido con un pantaloncito y una blusa corriente. «Nos dieron un bocadillo y yo se lo regalé a mi madre. Porque no pasábamos hambre, pero había muchas necesidades. Su pasión era la Geografía, la Historia y la Pintura; su juego, el balón, y la enciclopedia Álvarez y la pizarra el único material escolar del que disponían. En su memoria guarda parte de la historia y recuerda los días que precedieron a la proclamación de la II República, cuyo 75 aniversario también se conmemora este año, «y aunque era pequeño me acuerdo de los comentarios sobre que el rey había tenido que salir de España al exilio».

Todo transcurrió con normalidad hasta que estalló la Guerra Civil. Las fuerzas italianas que vinieron a apoyar a Franco convirtieron en su cuartel el centro escolar y los alumnos tuvieron que asistir a clase en el colegio Cardenal Mendoza que atendía a sus propios alumnos por la tarde, y por la mañana recibía a los del Miguel cervantes. Durante los tres años de la contienda civil el centro educativo no tuvo actividad.

Gumersindo tuvo que abandonar los estudios en 1937, a los doce años de edad para empezar a trabajar. Pocos eran los alumnos que podían terminar todo el ciclo educativo en aquella época. Entra en el que fuera el colegio de su infancia, va señalando la zona donde estaban los percheros y explicando los cambios y las ampliaciones que se han hecho en el centro a lo largo de los años.

Gumersindo vuelve al Miguel de Cervantes cada vez que se convocan elecciones y tiene que votar. Es además su colegio electoral, el colegio de su niñez en el que cada vez que entra se le agolpan todos los recuerdos de su infancia.

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