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ÁNGEL DEL POZO
Viernes, 3 de marzo 2006, 01:00
Quién no ha oído hablar 'de la chica de la curva' que hace autostop, avisando al conductor que previamente la ha recogido de que extreme la prudencia en la próxima curva, ya que ella falleció en ese mismo lugar en accidente de tráfico algunos años atrás. O del extraño huesecillo encontrado en una hamburguesa de una conocida macrocadena de restauración americana, que es llevado a analizar a unos prestigiosos laboratorios, con el resultado de ser una uña de rata.
Son las llamadas 'leyendas urbanas', que corren de boca en boca y que siempre le sucedieron al amigo de un buen amigo. Es el nuevo folclore oral, historias que son tomadas por auténticas y que por supuesto poco tienen de realidad. Quizás una de las más conocidas sea la existencia de gigantescos cocodrilos o enormes serpientes en el interior de las alcantarillas que fueron abandonados por sus irresponsables dueños cuando vieron que los animalitos se hacían demasiado grandes para tenerlos en casa y cuya manutención era demasiado costosa para sus bolsillos.
En este caso en concreto, podrán comprobar que esta leyenda urbana hunde sus raíces en tiempos mucho más remotos de lo que pensamos. Para comprobarlo les invito a realizar un recorrido por nuestra región en busca de algo verdaderamente insólito: la presencia de estos animales disecados en algunas iglesias de la comunidad. Podremos observar que ya en aquella época trataban de explicar su extraña presencia en los santos lugares con arcaicos mitos y leyendas insondables.
Serpientes de leyenda
Nuestro primer destino es la bella localidad segoviana de Santa María la Real de Nieva. En el fantástico monasterio de esta localidad, -declarado acertadamente monumento nacional-, podemos encontrar la piel disecada de una enorme anaconda que, rellena de paja y colgada en vertical en el interior del templo, junto a la puerta principal, despierta la atención de visitantes y curiosos.
Su naturaleza es incierta, aunque lo más probable es que la trajeran los monjes dominicos cuando vivían en el monasterio, procedente de las misiones en las que participaban, así por lo menos me lo aseguraba la simpática guía que me encontré en mi visita.
Para explicar su extraña procedencia, los lugareños cuentan esta insólita leyenda: «Un pastor que alimentaba a la serpiente con leche fue llamado a filas, donde permaneció dos años; a su vuelta, el animal no lo reconoció y atacó al pastor. Por esta razón, solicitó los servicios de un cazador asegurándole que se trataba de matar un conejo. El cazador, al ver a la serpiente, se encomendó a la Virgen de la Soterraña, que intercedió por él y de un disparo la mató».
Curiosa leyenda que, como veremos, se repite en otras localidades donde podemos encontrar estos insólitos motivos de decoración, como sucede en la ermita de la Virgen del Camino, en Zamora capital.
Anacondas y serpientes
En esta ermita encontramos una serpiente boa disecada, de seis metros de longitud, colgada de la pared en posición horizontal, justo encima de la puerta de entrada. Aquí la leyenda para explicar su presencia es muy parecida. En este caso, es el pastor después de volver del frente, quien se enfrenta con el animal ya que había matado a numerosas personas en su ausencia, no atreviéndose nadie a frecuentar el lugar.
Para acabar con el repelente ofidio ideó un plan. Acudió con un espejo y un cuenco de leche al lugar, allí la serpiente al verse reflejada en el espejo, creyó que ese congénere la arrebataría sus alimentos por lo que estableció una lucha tremenda contra la imagen del espejo hasta que cayo agotada, momento que aprovechó el astuto pastor para acabar con la vida del reptil de unas cuantas cuchilladas.
Este mismo argumento con algunas variantes es el que utilizan para explicar la presencia de una piel de cocodrilo en la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco.
Cocodrilos y caimanes
En la conocida Ciudad de los Almirantes encontramos un viejo pellejo de caimán que cuelga del cancel de madera de la entrada de la iglesia de Santa María. Lo más probable es que fuera traído como exvoto de las Américas por algún indiano riosecano aunque circula por la localidad una curiosa leyenda para explicar su procedencia, según me aseguró Pilar, guía de turismo del municipio.
Cuentan que cuando se estaba construyendo la iglesia, los obreros encontraban al día siguiente toda su faena destruida. No se sabía quién era el responsable de aquellas fechorías hasta que un día se descubrió al monstruo. Era un cocodrilo gigantesco que atemorizó a todos los que le vieron.
Nadie se atrevía a enfrentarse con el animal, así que reunidas las autoridades en concejo decidieron ante la falta de aguerridos voluntarios, proponer tal trabajo a un preso con el premio de su libertad si acababa con la fiera. Así fue como se ofreció un voluntario que acabó con el cocodrilo con una ingeniosa idea. Se disfrazó con espejos, lo que hizo que el animal al verse reflejado se quedara absorto, -no sabemos si con su belleza-, lo que aprovechó el héroe para acabar con su vida de un certero lanzazo.
Más siniestra es la leyenda que envuelve al famoso caimán que podemos encontrar en la localidad soriana de Berlanga. Allí colocado en una pared del interior de la espléndida colegiata, -no en vano fue declarada monumento nacional el 4 de junio de 1931 y de ella dijo Sabatini: «Sola honraría la capital de un reino»-, se encuentra el famoso 'Ardacho', traído a estas tierras por Fray Tomás, hijo ilustre de la villa y que fuera obispo de Panamá y descubridor de las Islas Galápagos.
Se cuenta de este saurio que oculto bajo la tierra caminaba durante la noche ahuyentando a los rebaños y que engordó y se agrandó al comer los cadáveres del cementerio. Lo que está claro es que es el símbolo representativo del pueblo, ya que como pude comprobar 'in situ', en las confiterías de la localidad se pueden adquirir los famosos dulces conocidos como los lagartos de Fray Tomás.
Símbolo de la localidad es también el cocodrilo que se encuentra en la iglesia de Santiago en el municipio salmantino de Santiago de la Puebla, ya que sus habitantes son identificados en la comarca como 'los del pueblo del lagarto'.
De este caimán se dice que arribo en la localidad gracias a una crecida del río Margañan, por lo visto se trago a una niña y fue capturado en el cerrado del duque, se le corto la cabeza, consiguiendo que la niña saliera sana y salva.
Para recordar este milagro se conserva en la Iglesia, lógicamente, decapitado como asegura la tradición. Un caso más podemos encontrar en la famosa ermita de Sonsoles en Ávila, donde puede observarse un cocodrilo en una urna, traído por un abulense que se encontraba en tierras americanas y al que le sorprendió un enorme caimán. Viendo que el ataque de la bestia era inevitable, rogó a la Virgen que le protegiera, tomando de ella fuerzas para conseguir abatir al monstruo con una sola estocada. Como recuerdo de aquellos hechos mandó disecar al reptil, que ahora se encuentra en el interior de la ermita, así como un cuadro en el que se reflejan los acontecimientos.
Añejas leyendas se emparentan con las famosas y actuales leyendas urbanas para explicar la extraña presencia de estos exóticos animales en unos lugares sagrados, donde su presencia sigue asombrando.
castillaoculta@hotmail.com
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