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M. E. García
Martes, 10 de febrero 2015, 19:49
¿Que la Navidad es hortera? Eso es que no has tenido un San Valentín como debe ser. En estas fechas se dispara lo 'kisch' (la forma fina de decir hortera) hasta límites insospechados. Y puede que sí, que el 14 de febrero quien más sufra sus rigores sean las mujeres que deben poner buena cara cuando su legítimo le regala lo que sea con forma de corazón, eso sí. Porque los corazones son el 'must' de esta fiesta de los centros comerciales en la que muchos acaban cayendo. Regalarle a un hombre puede que sea más fácil. La ropa interior para una misma (siempre que no sea de los chinos) acompañada de una noche (o un día) de lujuria y pasión siempre cuela.
Con este panorama ¿se puede tener claro que es lo más feo que se puede regalar en San Valentín? La cosa está complicada pero he aquí algunos de los objetos más terroríficos.
1.- Caja de bombones con forma de corazón
Son un clásico entre los clásicos: los bombones por San Valentín. Sin mencionar las dietas o los bombones 'light'... acompañado del comentario inevitable: "pero, ¿me ves gorda?". El rizo que riza el rizo son las cajas de corazón porque en San Valentín, cualquier objeto que tenga esta forma está permitido. Al no ser que tu novia sea Anne Igartiburu, huid de los corazones como de la peste.
2.- Los ositos de peluche con corazones
El segundo clásico entre los clásicos. El oso amoroso rosa (imprescindible) con el corazonzito (más imprescindible todavía), y si además le aprietas la oreja y te dice que te quiere mucho ya es el acabose.
3.- Peluches de corazón
Pues eso. Y cuanto más grandes mejor. Y si tiene mensajes como 'te quiero' o 'eres el amor de mi vida' ya te puedes ir dando por muerto porque eso es motivo de ruptura homologado.
4.- Restaurantes eróticos
Pueden ser ideales para ir con amigos a pasar un rato divertido pero ¿con tu pareja? ¿Y por San Valentín? ¿Qué tiene de romántico un plato que parezcan unos pechos o un postre con forma de pene? Mejor para otro día.
5.- Lencería de los chinos
Importante. La lencería funciona pero, por favor, sin pompones, ni brillos, ni encajes exagerados. No todas las mujeres son Cristina Pedroche. Ah, y tampoco hace falta que sea roja.
En cualquier caso siempre se puede recurrir a lo típico: los libros, los discos, una escapada en algún rinconcito rural o una actividad que se tenga claro que gusta a los dos. Pasar el tiempo juntos sin pensar demasiado en qué comprar es el mejor regalo de San Valentín y como se suele decir, todos los días deben ser el día de los enamorados.
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