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Peña se marcha de Guardado, que tuvo que actuar como lateral zurdo tras la roja a Cissokho./ G. Villamil
Rubén Peña, a destajo
REAL VALLADOLID

Rubén Peña, a destajo

El canterano recibe el premio a su trabajo constante con el debut en la Liga, y se repite a sí mismo que debe seguir igual

A. G. ENCINAS

Martes, 13 de noviembre 2012, 00:46

Rubén Peña salió al campo con una misión, atacar a Guardado, lateral improvisado, y lo hizo. Así se lo encomendó Djukic, que creyó encontrar un punto débil en el lateral izquierdo valencianista tras la expulsión de Cissokho, y Rubén Peña Peñita, como le distingue el míster del otro Peña del equipo, Carlos se aplicó a ello. Es, en realidad, lo mismo que ha hecho desde que se incorporó al equipo, cumplir órdenes. Disciplinado, trabaja en defensa y trata de desbordar en ataque. «A pie de campo no te fijas en quién es el que está delante, pero sabía que tenía que ir a por Guardado porque su condición no es la de lateral y sabía que iba a sufrir defensivamente y tenía que aprovecharlo», explicaba ayer, más nervioso ante los micrófonos que ante su debut con el Valencia.

«El cuarto árbitro, a la hora de salir, me dijo que tuviera mucha suerte porque se enteró de que era mi debut», explicaba.

Y llegado el momento, contra un Valencia cuajado de internacionales enfrente, se encontró con una gran opción de tirar a puerta. No se le da mal, aunque este año, con el filial, solo haya conseguido marcar un gol. En el Ávila, en su segunda temporada, la pasada, marcó 16 goles jugando a pierna cambiada, por la banda izquierda. Esta vez, quién sabe si por nervios o por instinto, solo vio una posibilidad, y no fue la de tirar a puerta. «Los futbolistas suelen hacer siempre lo que les sale en el momento. Viendo la repetición sí se ve que tengo la oportunidad de tirar, pero en ese momento no se me pasó la cabeza y vi mejor situado a Óscar para intentar el disparo», comentaba el extremo abulense.

Desde Ávila, la ciudad en la que nació y en la que se hizo futbolista en la cantera del Ávila, con un breve paso de juvenil por el Zona Norte, le llovieron las felicitaciones por el debut en la máxima categoría. «En mayo estaba jugando la fase de ascenso y ahora he tenido la oportunidad de jugar en Primera División y todo a base de trabajo, por eso no puedo dejar de trabajar día a día», se repetía a sí mismo tras un nuevo entrenamiento con el primer equipo, con el que ya es habitual verle trabajar.

El Valladolid se adelanta

Su sueño pudo haber sido diferente, sin embargo. El Real Valladolid le marcaba de cerca desde que el filial se impuso al Ávila por 2-3 la pasada temporada. Hace poco más de un año de aquel partido, en el que Rubén Peña fue titular y jugó los noventa minutos. El Guijuelo ya andaba tras sus pasos, pero mientras jugaba la fase de ascenso se coló otro pretendiente con más peso, el Sporting de Gijón.

El Real Valladolid se adelantó a los asturianos con una primera oferta. Al jugador, que hizo 21 años en julio, le sedujo pertenecer a un filial de Primera División y mantenerse cerca de su casa y de su familia, y aceptó. El domingo, tras tres convocatorias con el primer equipo en Liga, consiguió disputar sus primeros minutos en la máxima categoría. «Los compañeros hicieron que me sintiera muy cómodo dentro del campo y tanto apoyo recibido durante estos días te hace las cosas mucho más fáciles», confesaba, aún feliz por el debut.

Ahora se le abren las posibilidades de seguir contando con minutos. Las bajas en una plantilla tan corta se notan muchísimo, y hasta enero no se podrá contar con Larsson, un fichaje que llegará para complicarle un poco más las cosas. Él, sin embargo, no se rinde. «Tengo que trabajar día a día y el técnico decidirá si cree oportuno que esté en Getafe o ayudando al filial», decía sobre sus posibilidades de jugar el próximo encuentro.

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