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Julio G. Calzada
Viernes, 19 de octubre 2012, 13:09
La crisis económica por la que atraviesa España podría superarse, al menos en parte, si una buena parte de la mano de obra excedente en este momento y que difícilmente puede encontrar un puesto de trabajo en la actualidad decidiera emigrar, buscar la salida al desempleo en otros países, sobre todo emergentes. Esta solución no solo lograría una reducción casi inmediata de la demanda de empleo, conseguiría también una mejora del nivel de vida de la población que permanezca en España. Cuestión de matemáticas o, dicho de otra forma, menos a repartir, así que toca a más. España ha aplicado esa solución en varias ocasiones, la última a mediados del siglo pasado cuando más de dos millones de compatriotas salieron en dirección sobre todo a los países europeos. Además de reducirse el paro, enviaron a España remesas de dinero y, como muchos no han regresado, no se han convertido en clases pasivas que ahora llenarían aún más la relación de pensionistas.
El Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad San Pablo-CEU y profesor de Economía y director de Análisis Económico en el Instituto de Empresa Business School Rafael Pampillón reclamó ayer valentía a los políticos españoles para aplicar unas medidas que ajustarían aún más el gasto público en los próximos años, pero que ayudarían a cumplir con el objetivo de rebajar el déficit público hasta los niveles que exigen los dirigentes europeos.
La valentía de los políticos
«Hay que ajustar el gasto», manifestó durante la ponencia que pronunció ayer en el transcurso del II Foro Pyme organizado por El Norte de Castilla y Banco Popular. «Hay que ser valientes», agregó en referencia a los políticos «se deben congelar las pensiones, porque el dinero y el déficit público es de todos, también de los pensionistas y sus percepciones suponen el 22% del gasto público», defendió y fue más allá en la petición de valor a los responsables de las administraciones públicas cuando exigió el despido «de 300.000 funcionarios públicos», al tiempo que defendió una reducción a menos de dos años del periodo máximo de percepción de la prestación por desempleo.
Enfermos y emergentes
Rafael Pampillón, responsable de la primera de las ponencias del Foro Pyme, que reunió ayer en el Pabellón de Cristal del Museo de la Ciencia a un centenar de empresarios de la comunidad, recordó que en los próximos años las economías de los países emergentes crecerán mucho más deprisa que Europa, continente al que en lo económico definió como «un enfermo» que pierde potencia, ya que ninguno de sus países, incluida Alemania, estará entre las siete mayores economías del mundo en un futuro próximo, en la que China superará a Estados Unidos, India ocupará el tercer puesto seguida de Japón, México y Brasil se unirán a este selecto grupo del que también formará parte Rusia. Alemania será desplazada hasta el octavo puesto de la lista. De manera que una de las soluciones, lo dijo en el turno de preguntas, será la emigración. La salida de España de personas, de trabajadores y de técnicos en dirección sobre todo a los países emergentes, que en la próxima década pueden ser las economías del África subsahariana. «Quizás sea allí donde tengan que ir mis hijos», comentó.
¿Parado o sin hacer nada?
Pampillón explicó que la reducción de la nómina de funcionarios es necesaria en un país donde también se ha reducido la cifra demográfica en los últimos años, consecuencia precisamente de la emigración. «¿Qué es preferible, alguien que cobra la prestación por desempleo o alguien que tiene un despacho en una administración pública, cuenta con un ordenador y no hace nada?», se preguntó. «Es preferible que esté en el paro», respondió de inmediato.
El experto resaltó durante la charla, moderada por el director de El Norte, Carlos Aganzo, que en países de la Unión Europea como Alemania no existe el concepto de salario mínimo y que en Dinamarca un parado pierde la prestación si no pasa al menos tres veces al mes por alguna empresa para pedir empleo. Indicó también que las empresas españolas que han abierto mercados en el extranjero son hoy algunas de las que mejores resultados presentan, entre las que se encuentran algunas compañías que fueron públicas y que tras su privatización han iniciado un proceso de expansión internacional y puso como ejemplos los casos de Telefónica o Repsol. «Esto nos tiene que servir de ejemplo de hacia dónde se dirige la economía», comentó. En su opinión, España se dirige hacia un modelo económico en el que ganará cada vez más peso la distribución y la exportación, «un modelo intensivo en tecnología, intensivo por tanto en capital, pero no en mano de obra», apuntó. «Nuestro futuro está en las exportaciones, es ahí donde debemos apostar», argumentó.
Rafael Pampillón prevé un mundo en el que los países crecen a tres velocidades, por un aparte los emergentes, donde cada vez tendrá más trascendencia África y Asia junto con Sudamérica, las economías asentadas, como Estados Unidos y por último, Europa. «Formamos parte de un enfermo de la economía mundial que es Europa», aseguró y enumeró las distintas crisis que atraviesa España, desde la fiscal hasta la bancaria junto con la laboral y la inmobiliaria. Al igual que la mayoría de los expertos, también se definió firme partidario de una Unión Europea con estructuras más definidas y únicas, desde la fiscalidad hasta una reserva conjunta.
La clave de la economía
El empresario Gerardo Gutiérrez fue el encargado de la segunda ponencia en la que recordó al inicio de su intervención que «sin empresa, no hay economía, por lo que los empresarios son clave y es necesario apoyar a los emprendedores».
Gutiérrez, presidente del grupo farmacéutico Gadea, con 240 empleados en Castilla y León y que preside la asociación Empresa Familiar de Castilla y León dividió su discurso en seis apartados, todos relacionados con la competitividad.
Así enumeró que la reforma laboral ha permitido que, por primera vez, el diálogo social se haya desplazado al marco de la empresa, lo que en su opinión facilitará las relaciones entre la patronal y los trabajadores y ha indicado que aún subsisten los problemas de financiación que, de continuar, quizá necesitaran de nuevos instrumentos financieros con empresarios que prestarán dinero a otras propuestas de innovación. Gutiérrez criticó el sistema de ciencia y tecnología, con investigaciones en centros públicos que apenas colaboran con la empresa privada. El presidente de Empresa Familiar descalificó el sistema educativo: «No consigo licenciados y doctores con prestaciones adecuadas a las exigencias de la empresa», dijo. Matizó que uno de los problemas que observa en las nuevas generaciones de egresados universitarios es la escasa disposición para resolver problemas y el poco conocimiento del inglés, la lengua que hoy se utiliza en el mundo de los negocios. «Empeoramos en valores», afirmó. Se mostró sorprendido por que en Castilla y León existan cuatro universidades públicas, todas de carácter generalista y con poca especialización.
Bienestar y pacto de Estado
El empresario castellano y leonés demandó que se aclare la ordenación del territorio, tanto en España, donde se mantienen las diferencias sobre el grado de autonomía, como en la comunidad, donde existen municipios, mancomunidades y diputaciones. Pidió en este sentido un pacto de Estado, similar a los que se firmaron al inicio de la democracia. Gutiérrez reflexionó finalmente sobre el estado del bienestar y la necesidad de que se ajuste a las condiciones económicas. «Queremos mantener el estado del bienestar, porque prefiero parecerme poco a los chinos, pero estamos abocados a un cambio del mismo, porque no es posible mantener la situación actual», aseveró.
El Foro Pyme contó con la presencia de representantes de la comunidad, como consejero de Economía, Tomás Villanueva, acompañado por el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano.
Sin recetas mágicas
El director general de El Norte, Ignacio Pérez Alonso, manifestó ayer que, si bien las cosas están duras, lo que de verdad preocupa a un medio como El Norte «no son los números, son las personas que sufren. Y en la búsqueda de soluciones no hay recetas mágicas, pero queremos colaborar, con acciones como la de este foro, en la búsqueda de caminos, porque si existe salida a esta crisis, será gracias a la clase empresarial», manifestó.
El director territorial de Banco Popular en Castilla y León, Antonio Pérez, aseguró que el apoyo a la pyme de la entidad «no se verá afectada por ningún factor interno ni externo».
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