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Gonzalo Porras, una de las pocas opciones en ataque, trata de lanzar pese a la falta de Rasero./ M. Á. Santos
El Cuatro Rayas Valladolid, mucho por mejorar
Balonmano

El Cuatro Rayas Valladolid, mucho por mejorar

Las bajas, la inexperiencia, la falta de rodaje y los nervios de debut ante su afición condenan al Cuatro Rayas ante un luchador Aranda

MIGUEL ÁNGEL PINDADO

Domingo, 9 de septiembre 2012, 14:36

Mal comienzo del Cuatro Rayas Valladolid en el debut en la XXIII Liga Asobal al perder en Huerta del Rey por 28-30 ante el recién ascendido Villa de Aranda. Y_no fue fruto de la mala suerte o de una mala tarde. El equipo de Juan Carlos Pastor mostró la mejor cara que podría ofrecer dadas las circunstancias de las bajas de Ávila, Krivokapic y Peciña, de la bisoñez de muchos de sus jugadores, de la falta de acoplamiento de un conjunto que tras poco más de un mes de entrenamientos está todavía cogido con alfileres, de la falta de liderazgo sobre la cancha por parte de los profesionales y veteranos que debían tirar del carro en primera fila como Eilert, Fernando o Víctor y de los nervios propios de un debut liguero ante una afición acostumbrada a otro balonmano. Mucho, mucho, mucho le queda por trabajar a Pastor con unos hombres que muestran detalles, que atisban proyección, que quieren jugar y no encuentran su sitio ni el ritmo necesario para batirse el cobre en una liga plagada de clubes que jugarán con el cuchillo de la necesidad entre los dientes. No caben lamentaciones y sí corregir errores o buscar la manera de minimizarlos. Los mimbres son los que son y sin duda alguna el trabajo diario dará sus frutos, pero la competición no se detiene y todos, especialmente los profesionales de la plantilla tienen que ponerse las pilas y mostrar el camino a seguir a la pléyade de chavales que ayer se vieron por primera vez en su vida con una camiseta de la Liga Asobal.

Dos aspectos caben destacar de la derrota ante el Villa de Aranda. El primero la reacción tras el descanso, cuando el equipo parecía diluirse con un escandaloso 12-20 en el marcador. Los chicos de Pastor, con César en la portería y con 5-1 en defensa ofrecieron unos alegres minutos con un parcial de 6-0 que por momentos hizo pensar en el milagro. Al menos el equipo demostró tener coraje a falta, por ahora, de otras cualidades.

La segunda cuestión está en la capacidad de mejora del grupo. Una plantilla prácticamente nueva, que ayer tan solo contó con tres jugadores de la pasada campaña (Lamariano, Víctor y Eilert), con tanta juventud como inexperiencia en la categoría, sin el suficiente entrenamiento como para haber conseguido ni ritmo ni compenetración necesita a todas luces tiempo, paciencia, trabajo y apoyo incondicional de la grada. Chavales como el central César Pérez Merino, Víctor Megías, Félix Alonso, el portero César, Lacasa o Bozovic pueden jugar mucho mejor de lo que lo hicieron ayer. Les falta tiempo. Con total seguridad que dentro de unos meses el equipo será otro bien distinto con las mismas caras.

Pero la competición es inexorable y no perdona. Y_ahí está el Villa de Aranda, recién ascendido, pero compenetrado, haciendo exclusivamente lo que sabe, sin salirse del guión, pero efectivo. Al menos ante el Cuatro Rayas de ayer. Los burgaleses se llevaron un triunfo merecido que les ha sabido a gloria en plenas fiestas, en su debut en Asobal y en una cancha tan carismática como Huerta del Rey. Sin duda, dos puntos que les habrá llenado la mochila de moral y autoestima para próximos encuentros.

El partido comenzó con un toma y daca en el que enseguida los de Magi Serra demostraron estar más compenetrados. La defensa del Cuatro Rayas hacía aguas y Diego Camino aprovechaba su visión de juego para surtir de balones a sus compañeros. Las ventajas de los arandinos en el marcador no hicieron sino acentuar los errores locales. Un parcial de 5-0 del Villa de Aranda dejó muy tocado al Cuatro Rayas antes del descanso. Las exclusiones en los primeros minutos de la segunda mitad impidieron que la defensa 5-1 local funcionase a pleno rendimiento y cuando lo hizo, los de Pastor se colocaron a tan solo dos tantos (18-20). El generoso esfuerzo local no tuvo recompensa. La inteligencia de Diego Camino en el dos para dos con el pivote Cirac hizo un auténtico roto a la defensa del Cuatro Rayas y acabó con la remontada. Después, Plaza se bastó para mantener a raya al equipo vallisoletano y sumar los dos primeros puntos, pero la derrota solo debe servir para mejorar.

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