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Lorena Sancho
Miércoles, 16 de mayo 2012, 11:46
Palmas para acompañar los coros, y gritos, muchos gritos, para reclamar un cambio de sistema y denunciar la corrupción política. La fiesta lúdica programada por el movimiento 15M de Valladolid para conmemorar el primer aniversario de esta convocatoria espontánea de ciudadanos logró sacar a la calle a cientos de vallisoletanos (800 según la Policía y unos 3.000 según la organización) en una manifestación que recorrió el centro de la ciudad.
Fuente Dorada, el epicentro de la acampada que este movimiento instaló hace un año como protesta, fue el punto de partida y llegada de una manifestación que abría una pancarta en la que se podía leer; 'Un año de indignación 15M luchando por nuestros derechos' y acompañada por un grupo de jóvenes disfrazados de tunos como protesta por la coincidencia del pasado sábado del certamen de tunas con el fin de su manifestación.
Jóvenes, niños, matrimonios, familias enteras y mayores secundaron esta celebración como una forma de protestar por «los mismos problemas que hace un año, pero ahora acentuados por los recortes del Gobierno y las imposiciones desde Europa», argumentó Francisco Javier García, portavoz del movimiento en Valladolid.
Poco después de las ocho de la tarde, la cabeza de la manifestación se dirigió así hacia la Subdelegación del Gobierno (calle Jesús Rivero Meneses) con la primera parada frente al Ayuntamiento. Los jóvenes vestidos de tunos tomaron entonces el megáfono para entonar un 'clavelitos' con otra letra; «Indignados, indignados, indignados con la corrupción. Yo me siento indignado y en la cárcel no hay ningún ladrón». '¿Qué pasa, qué pasa? Que no tenemos casa' '¿Qué ocurre, qué ocurre? Que no tenemos curre' o 'Mariano, Mariano no llegas al verano, te espera, te espera nuestra primavera' fueron algunas de las consignas coreadas en el transcurso de los 'indignados' por la calle Santiago. Aquí, frente a una sucursal bancaria, aprovecharon para sentarse, levantar las manos y gritar; 'Mírala, ahí está la cueva de Ali Baba' o 'Banca rescatada, familia desahuciada'.
Con continuas alusiones a la banca y al sistema atravesaron la calle María de Molina, donde gritaron aquello de 'Que no, que no nos representan'. Ya frente a la Subdelegación del Gobierno, uno de los miembros del movimiento explicó al resto lo ocurrido el sábado en la Plaza Mayor, cuando al final de la manifestación se encontraron con una actuación de tunos. «El subdelegado nos ha pedido perdón porque no sabía el horario de la actuación de las tunas y gracias por no haber caído en la provocación». Si bien, el movimiento mantiene la intención de presentar una denuncia judicial contra la Subdelegación «por haber obstaculizado nuestro derecho a manifestarnos».
La manifestación culminó en Fuente Dorada, donde tenían permiso para estar hasta la una de la madrugada. Aquí leyeron un manifiesto en el que recordaron el trabajo de este año e incidieron en que seguirán luchando por el cambio con pequeños gestos cotidianos. «Somos personas, no somos mercancías en manos de políticos y banqueros», concluyeron.
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