

Secciones
Servicios
Destacamos
LORENA SANCHO
Jueves, 12 de enero 2012, 10:43
Nieve parece, pero no lo es. Aunque el paisaje que alumbró la mañana de ayer se antojara navideño, no había copo que valiera entre una estampa que tiñó de blanco la ciudad y buena parte de la provincia. Era la primera cencellada del año, fenómeno al que Valladolid está acostumbrada en inviernos secos, como este, al estar directamente ligado con las persistentes nieblas que suelen registrarse cuando prácticamente en el resto del país disfrutan de un sol anticiclónico. Para que este fenómeno climatológico ocurra, se tienen que dar dos circunstancias; por un lado que se registren nieblas durante varios días seguidos y, después, que existan temperaturas mínimas bajo cero. «Las gotas de agua de las nubes bajas se solidifican y se convierten en hielo», especifica el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Pablo Ortiz.
Los dos factores confluyeron ayer. El primero, el de las nieblas, suma ya 21 jornadas en lo que va de invierno, justo la media estimada por la Aemet para los meses de diciembre y enero a tenor de las estadísticas de los últimos treinta años. Diciembre así registró once días de niebla, cuando la media está en diez, mientras que en lo que va de enero se ha dado en diez jornadas, cuando la media es de once.
Kiosko y mas Y además: El exconsejero José Valín escribe sobre la cencellada
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.