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MANUEL SARAVIA MADRIGAL
Sábado, 5 de septiembre 2009, 03:34
V aldechivillas es una zona agrícola (un paisaje bonito, por cierto) cercana a Renedo, de 418 hectáreas, donde unos promotores pretenden construir casi 16.000 viviendas. Para que te hagas una idea, Medina del Campo tiene 554 hectáreas y menos de 7.000 viviendas. Quieren que esté aprobada la operación antes del 19 de septiembre, porque entra en vigor una nueva reglamentación urbanística, y de no estarlo entonces habría que empezar de nuevo toda la tramitación (y sería más complicada).
1. No es obligatorio aprobarlo. Como sabes, la ordenación urbana de una ciudad se plasma, básicamente, en su plan general. En él se decide qué suelos agrícolas van a pasar a urbanos en los próximos años: son lo que se llama «suelo urbanizable» (en la ley anterior: «suelo urbanizable delimitado»), y su desarrollo no hay que hacerlo cuando quieran los promotores, sino cuando lo indica el propio plan general (normalmente, dentro de los 8 años siguientes a su aprobación). En el momento de aprobarse el vigente plan general de Valladolid (en 2003) la ley permitía, además (ahora ya no), dibujar otra categoría de suelo llamada «urbanizable no delimitado». Dentro de ella se podían proponer, en cualquier momento, áreas para añadir al suelo urbanizable delimitado, mediante la oportuna tramitación. Un promotor lo planteaba, y había que estudiar si interesaba o no. Es decir: nada obligaba a desarrollar esa zona. Podía aprobarse, o no. Pues bien: los terrenos de Valdechivillas son «suelo urbanizable no delimitado».
2. No está justificado su interés. Hay que justificar, por tanto, que efectivamente su desarrollo conviene a la ciudad. Y no se ha hecho. Los interesados sólo han dicho vaguedades y banalidades, cuando son muy evidentes los argumentos en contra. Fíjate cómo será, que en la memoria del plan general se reconoce que «de la realidad demográfica, económica, urbanística, etcétera» se concluye, «con escaso margen de error, la innecesariedad dentro del horizonte temporal propio de un plan general» de incorporar nuevos «suelos urbanizables no delimitados». Como Valladolid no crece, ni parece que vaya a hacerlo en los próximos años, la gente que pudiese residir en este sector procedería probablemente de otras áreas de la ciudad, que perderían vitalidad. Y entre ellas estaría, inevitablemente, el ámbito vinculado al soterramiento del ferrocarril. Por otra parte, el coste de mantener una ciudad mucho más extensa, pero con la misma población, se encarece (transporte público, seguridad, infraestructuras, servicios, etcétera).
¿Qué razones se dan en el plan parcial? (los planes que ordenan cada sector de suelo urbanizable se llaman 'parciales'). No te lo vas a creer, pero no se da ninguna. Si lees atentamente su memoria verás que no se dice nada sobre el asunto. En el apartado titulado «Justificación de la transformación urbanística propuesta», escriben: «Como se ha indicado anteriormente, el artículo 19.4.b) de la Ley de Urbanismo establece que en suelo urbanizable no delimitado los propietarios tendrán derecho a promover la urbanización de sus terrenos presentando en el Ayuntamiento un plan parcial que establezca su ordenación detallada». Se acabó. Es literal. No hay más explicación. Se les olvida, lamentablemente, que otros artículos de la misma ley obligan a «justificar expresamente la conveniencia de desarrollar el sector». Bueno, también han dicho reiteradamente a los medios que vendrán algunos arquitectos famosos, como Nouvel, Isozaki o Zaera, a hacer algún edificio. Pero, aparte de que eso no justifica nada (¿no tenemos ya bastante con Bofill y Rogers?, ¿no podrían hacer su edificio en la zona de los Talleres de Renfe?), lo cierto es que no hay ningún compromiso público para que vengan. De hecho, en el plan parcial ni se les menciona.
3. El Ayuntamiento no es neutral. Como vas viendo, es una operación de muy dudoso interés público, aunque (te lo puedes imaginar) de extraordinario interés privado. El Ayuntamiento se ha volcado en darle toda clase de facilidades, a costa incluso de intereses públicos evidentes. Es lo mismo que viene haciendo desde hace años con toda su política urbanística, pero en este caso resulta, si cabe, aún más llamativo. Por citar un solo ejemplo (aunque hay muchos, créeme), fíjate cómo se ha renunciado a establecer unos 'sistemas generales' (SG) adecuados. Sí: otro término especializado. Es un poco lioso, pero lo vas a entender. Se llaman 'sistemas generales' a los suelos dotacionales que «pueden considerarse al servicio de toda la población». Una ronda es un SG, pero una calle de un barrio es un 'sistema local'. El Hospital Clínico es un SG (sirve a toda la ciudad), pero los centros de salud son 'sistemas locales' (sirven a un barrio o distrito).
Pues bien: la ley exige que cada sector urbanizable ceda gratuitamente suelo para nuevos SGs, en la cantidad que determine el plan general. ¿Qué se ha hecho en Valdechivillas? Dejar como parcelas de SGs una cantidad ridícula del suelo que les corresponde ceder (sólo 20 hectáreas, cuando en Medina del Campo, por ejemplo, con menos de la mitad de viviendas tiene 92 has. de SG), monetarizando el resto. Es decir: transformándolo en euros. Para esto último se ha aplicado un precio muy bajo (lo que va contra los intereses municipales, obviamente), y el Ayuntamiento se ha comprometido, además, a invertir al menos el 80% de ese dinero ¡dentro de la propia zona de Valdechivillas! Esto es totalmente ilegal, y confío en que los jueces lo acaben suprimiendo. Pero el hecho es que el Ayuntamiento, además de admitir tan poca cantidad de suelo para SGs en la zona, renuncia a invertir el dinero correspondiente al resto donde más le pudiera interesar a la ciudad (por ejemplo, en la zona del soterramiento), y se obliga a sí mismo a hacerlo en Valdechivillas: ¿qué tendrán esos promotores?
4. Una actuación indigna. Quizá hayas leído que el principal promotor es hermano de una concejala del PP en el Ayuntamiento. Lo cual no debería ser muy relevante. Lógicamente, esta mujer debe abstenerse cuando se decida sobre esa zona, pero tienen concejales suficientes para asumir esa abstención. Sin embargo, sorprendentemente, dos de ellos ya han dicho que van a votar en contra. ¿Por qué aquí y ahora, y no en otras zonas parecidas que se han aprobado recientemente? No lo explican, y por eso es lícito pensar que no van contra el plan, sino contra el alcalde, por motivos políticos, tomando como arma la ordenación urbana de la ciudad.
Y ahora viene lo mejor. El PP, para evitar perder la votación (y que no se aprobase el plan), apoyó la alucinante idea de los promotores de pedir a la Junta que se subrogase, y aprobase el plan parcial, en lugar del Ayuntamiento, 'por inactividad municipal'. Al margen del disparate legal, se trata de algo humillante. Que el Ayuntamiento de la capital de Castilla y León pida a la Junta que le sustituya en sus competencias es vergonzoso e indigno. Como sabes, la Junta no picó. Y entonces, traca final, el grupo de gobierno municipal se alía con el promotor para intentar quitarse del medio a tres concejales socialistas, y volver a tener así mayoría, aún sin los votos de los dos concejales díscolos. Aunque desistieron, la alianza promotores-grupo de gobierno (menos dos) es férrea. No se convoca, por ejemplo, el pleno municipal en la fecha habitual, sino que se retrasa a conveniencia del trámite de la recusación de los concejales del PSOE.
Quizá hayas oído hablar del 'urbanismo a la carta'. Pues aquí lo tienes, y además llevado a unos extremos inauditos. Un poco feo, ¿verdad?
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