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Juan José Prat Ferrer, con su libro, el día de la presentación. / EL NORTE
«El estudio del folclore nos alerta de los miedos de una sociedad»
JUAN JOSÉ PRAT FERRER INVESTIGADOR DEL FOLCLORE

«El estudio del folclore nos alerta de los miedos de una sociedad»

El profesor afincado en Segovia publica 'Bajo el árbol del paraíso', un recorrido por las fuentes y los protagonistas de la cultura popular

V. M. NIÑO

Lunes, 15 de diciembre 2008, 02:59

Comenzó su andadura investigadora en California, donde el camino académico le dirigía hacia los estudios medievales. Pero decidió que no quería dedicar la vida a estudiar «a dos o tres señores» porque ambicionaba abarcar la cultura de la gente, la más común a todos. Así que este doctor en Filología y Comunicación viró levemente su barco hacia lo que ya entonces en Estados Unidos se llamaba 'folclorística'. Acaba de publicar 'Bajo el árbol del paraíso', el tercer tomo de la colección del CSIC De acá y de allá.

-Ahora que el folclore había alcanzado su reconocimiento académico, habla usted de folclorística. ¿Qué es?

-Se trata de poner al día las palabras en España. Desde mediados del XVIII se usa en Alemania para distinguir lo estudiado del estudio, el contenido de la disciplina. La folclorística estudia el folclore.

-¿Se justifica como disciplina con suficiente entidad o es lógico que en la Universidad española esté ligada a otras licenciaturas?

-Una licenciatura propia es algo que se pide desde hace tiempo. La filología está centrada en buscar el texto, el autor, la obra original, mira hacia lo artístico, lo novedoso. El folclore es lo contrario, busca el estudio de las variantes no del autor. Se centra en la tradición. No busca la creación sino la recreación. No sólo atiende al texto sino al proceso de transmisión y a la suma de aportaciones. Atiende tanto al emisor como al público y la relación entre ambos. Así que hay suficientes aspectos que la alejan de la filología. Y con la antropología o la etnografía pasa otro tanto. La folclorística se centra en la tradición verbal, que incluye tanto la oral como la escrita (teniendo en cuenta las nuevas formas de comunicación). La antropología se centra en la comunidad.

-¿Cuándo comienza su estudio en España?

-En España fue una labor de individuales, en la que el primero se puede considerar el padre de los Machado. La Universidad española es una maquinaria muy torpe, mastodóntica y le es difícil moverse a nuevas campos a no ser que el Ministerio les obligue. Es de corte napoleónico y tiende a alimentar lo suyo y a no mirar lo nuevo, menos si viene de fuera. Sólo se interesó al principio Menéndez Pidal y se quejaba del poco caso que se le hacía. Después durante el franquismo hubo mucha manipulación y tampoco ayudó. Se redujo el folclore a tonadillas y tonadilleras, a lo musical. No distinguía la cultura hecha por la gente y dirigida a la comunidad.

-¿Qué relación hay entre nacionalismo y folclore?

-Toda cultura tiene una vinculación política, desde el momento que nos preguntamos quién la crea y para quién. Los gobiernos las apoyan o no. Hay una relación directa entre cultura e identidad, y si no la hay se crea una cultura que la sustente. Puede ser que incluso proceda de un número limitado de individuos pero es rápidamente aceptada por todos como una manifestación propia. Eso pasaba con los coros y danzas en tiempo de Franco. El folclore es un fenómeno ligado a la periferia. Por ejemplo la música celta en Galicia, donde no queda nada de los celtas y sin embargo se reaviva como señal de identidad vinculada además a otras regiones periféricas como Bretaña o Irlanda. El BNG ha convertido eso en una señal. Hay una lectura clara. Si se mira el desarrollo del folclore siempre se ha dado en regiones periféricas, los hermanos Grimm en su Alemania natal, en Italia son los más discriminados el sur y es Sicilia la que sienten la necesidad de una cultura propia. En España se da en regiones como Cataluña, País Vasco o Andalucía. Castilla y León quizá no lo necesitaba y ahora sí.

-¿Por qué reseña un fenómeno social como el folclore desde el psicoanálisis?

-Para hablar de folclore hay que hablar primero de los orígenes, de donde viene, y tiene muchas raíces posibles, India, Egipto, las herencias. Después hay que aclarar cómo se distribuyen y difunden las tradiciones ya que hay por ejemplo cuentos que se repiten en todas ellas, por ejemplo 'La cenicienta'. Después viene la interacción, qué significa y ahí entra la visión psicológica y psicoanalítica.

-¿Y el individualismo de las últimas décadas anula o cambia la gestación del folclore?

-Se ha pasado de la ignorancia a un folclore dominado por la idea de recuperar. Y el folclore como cualquier hecho vivo nace, se desarrolla y muere. Se ha empleado demasiado tiempo en salvar lo que está condena a morir sin darse cuenta de que hay cosas nuevas naciendo. Hay pocos estudios de folclorística y ahora nos diría mucho de los miedos sociales, de la vena cómica. Por ejemplo por qué se suscita el chiste. En tiempos de Franco había muchos chistes de curas y militares, como la sociedad ha cambiado esos chistes ya no son necesarios y hay más leyendas urbanas que constituyen el nuevo folclore. Este nace de las modificaciones sobre los mensajes en Internet. Muere una cosa pero nace otra, el ser humano seguirá creciendo a pesar de todo. Nos pasamos la vida llorando por lo que se va y eso no nos permite apreciar lo que llega.

-¿Cuáles son los nuevos horizontes de la investigación del folclore?

-Ahora el estudio va por cuestionar la autenticidad, la identidad sexual a partir del feminismo, el uso político del folclore. La folclorística contemporánea pasa por el estudio más dinámico, por incidir más en la transmisión que en la tradición, por el estudio de la influencia del público sobre el emisor. Desde el Tercer Mundo hay un auge de los estudios de la oratura frente a la literatura. Actualmente el mundo rural ya no es depositario del folcore.

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