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VALLADOLID

El Norte regala mañana el libro 'Las aves silvestres'

Una iniciativa de El Norte de Castilla y Caja de Burgos en su vigésimo aniversario en Valladolid

EL NORTE

Sábado, 21 de junio 2008, 03:29

Los lectores de EL NORTE DE CASTILLA recibirán mañana, de forma gratuita y junto con el periódico, el libro 'Vida en el Campo Grande. Las aves silvestres', una iniciativa del diario y de Caja de Burgos, con motivo de su 20 aniversario en Valladolid.

En este trabajo, su autor, Luis Magdaleno Tejero, refleja sus observaciones ornitológicas de los últimos siete años. Esta pequeña obra trasladará a sus lectores a todos los rincones del Campo Grande donde es frecuente encontrar pájaros como los picogordos, las currucas capirotadas, los petirrojos o los agateadores comunes.

Este libro, que pertenece a la colección 'Vida en el Campo Grande', editada por Caja de Burgos a través de su Aula de Medio Ambiente, se estructura de tal forma que el lector pueda conocer con detalle las 40 especies más representativas que habitan el pulmón verde vallisoletano, ilustradas a través de fotografías realizadas por los socios de la Asociación Española de Digiscoping (ASEDI).

En el ejemplar también figuran, en forma de tabla y sucintos dibujos, las 93 especies de aves observadas desde el Campo Grande en los últimos siete años. A su vez, el libro incluye un apartado de juegos para conocer las especies y facilitar el contacto de los niños.

Vida desconocida

Según Luis Magdaleno, «presentar en unas líneas la fauna del Campo Grande sería una tarea bien sencilla si nos ciñéramos únicamente a unas pocas especies, muy llamativas y abundantes, que son el foco de atención de todos aquellos que visitan el parque. Me refiero a los patos, los pavos reales y las ardillas. Pero no es esa la vida animal que quiero presentar, sino otra de tal riqueza, y al mismo tiempo tan desconocida, que no se debe dejar pasar por alto».

A lo largo de varios siglos, el número de especies se ha ido acrecentando a medida que la vegetación crecía en tamaño y en variedad, proporcionando de ese modo cobijo y alimento a una inmensa variedad de aves que han encontrado en este espacio natural un lugar donde vivir. «Si pensamos que la superficie de España ronda el medio millón de kilómetros cuadrados y que en ella podemos ver algo menos de 400 especies, en las apenas 10 hectáreas que ocupa el Campo Grande se pueden observar la cuarta parte, algo que no da una idea de la maravilla ornitológica que se asienta en el corazón de Castilla», apunta.

Aves presentes en el Campo Grande no se verán en otros parques y otras que son habituales en la periferia de Valladolid raramente se observarán en el centro. «A su vez, la época de observación de cada especie también puede variar entre las distintas zonas de la ciudad, por eso los datos que se incluyen en este libro son válidos únicamente para el Campo Grande».

La amplia variedad de aves de este espacio natural se debe a dos factores, tal y como explica Luis Magdaleno: «Por un lado, la enorme riqueza botánica en los estratos arbóreo y arbustivo, que realmente proporciona lugares idóneos para muchas aves; por otro lado, un factor importante es la estratégica situación del parque, próximo al Pisuerga, ya que las aves en sus viajes migratorios siguen para orientarse ciertos accidentes geográficos y la orientación al río es seguida, adecuadamente, por muchas especies. El área de alimentación y descanso que ofrece el Campo Grande es de los mejores que hay a lo largo de la ruta y, sin duda, de los más completos».

El autor del libro incluye un consejo práctico para contemplar las aves en el Campo Grande: «Es necesaria la discreción y alternar el paseo con sentadas en bancos estratégicos. Unos prismáticos o binoculares de ocho aumentos nos permitirán observar a estos animales sin molestar», concluye.

«Quizá algunos recuerden a otros pobladores del Campo Grande. En los años 70, una pareja de ciervos llegó al parque procedente de la Finca Canterac. Se les había preparado un pequeño recinto vallado con una caseta y una fuente donde beber y en el momento de liberarles se dieron cuenta de que no tenían nombre, y pensando, alguien reparó en el camión que les trasladó: un Alfa Romeo. Alfa y Romeo vivieron y se reprodujeron durante cuatro años, pero la falta de espacio aconsejó de nuevo su traslado. Del lugar que ocuparon queda la fuente en un lateral de la glorieta de la Fama, y aún una de las cuernas de Romeo se conserva en la caseta de los jardineros». Esta anécdota es recordada por Luis Magdaleno en la presentación del libro 'Vida en el Campo Grande. Las aves silvestres'.

El autor llama la atención de la existencia de otros animales como algún que otro gato, varias lagartijas, «esquivas lagartijas que se asolean en las piedras de la cascada; esquivas tortugas de Florida liberadas en el estanque, y algún erizo de cuya presencia sabemos gracias a la casualidad. También hay algún roedor, pero muy controlados».

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